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Las enfermedades de las encías, conocidas médicamente como enfermedades periodontales, perjudican gravemente la salud oral. Éstas son infecciones que dañan el tejido blando y el hueso que sostiene los dientes. Aquí les reseñamos las condiciones más comunes, síntomas y medidas de prevención.

La principal afección de las encías es la gingivitis. Se trata de la etapa inicial y más leve de la enfermedad. Se caracteriza por la presencia de encías rojas, inflamadas y que sangran con facilidad. Generalmente, ocurre debido a la acumulación de placa bacteriana. Es un problema reversible si se mantiene una higiene adecuada.

El caso más grave es la periodontitis (Piorrea).  Si la gingivitis no se trata, progresa a esta etapa avanzada de la enfermedad. Las bacterias dañan el hueso y los ligamentos, creando “bolsas” infectadas entre el diente y la encía. Puede causar movilidad o pérdida total de dientes y está vinculada a riesgos de infarto, diabetes y Alzheimer.

Otra afección periodontal que existe es la retracción gingival. Cuando aparece las encías se alejan del diente, dejando expuesta la raíz. Esto puede ser causado por periodontitis o por un cepillado demasiado agresivo.

Síntomas de alerta que no se deben ignorar

  • Sangrado al cepillarse o usar hilo dental.
  • Mal aliento persistente (halitosis).
  • Dientes que parecen más largos (retracción) o se sienten flojos.
  • Cambio de color en las encías (de rosa pálido a rojo oscuro o púrpura).

Foto: Pexels.com

Recomendaciones para la prevención

Lo principal para prevenir las enfermedades en las encías y orales en general es mantener una higiene diaria rigurosa. Esto incluye:

  • Cepillarse dos o tres veces al día con un cepillo de cerdas suaves o eléctrico.
  • Usar hilo dental o cepillos interdentales diariamente para limpiar donde el cepillo no llega.
  • Considerar el uso de irrigadores bucales o enjuagues antibacterianos.

Visita al odontólogo

Agendar visitas regulares al odontólogo es de gran ayuda para la salud bucal. Se aconseja realizar limpiezas dentales profesionales al menos una o dos veces al año para eliminar el sarro endurecido que no sale con el cepillado. Si hay signos de sangrado persistente o mal aliento, hay que acudir inmediatamente al odontólogo para un diagnóstico.

Hay que evitar el tabaquismo. La nicotina reduce el flujo sanguíneo en las encías, pudiendo ocultar síntomas como el sangrado y acelerando la pérdida de hueso. Fumar es perjudicial para la salud en general. Dejar este hábito dañino es un gran paso a favor del organismo.

Mantener una dieta equilibrada y controlada ayuda a la salud de las encías y dientes. Es recomendable reducir el consumo de azúcares y bebidas gaseosas que alimentan a las bacterias que forman la placa dental.

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