Los protectores bucales son dispositivos flexibles, generalmente de plástico o de materiales similares al caucho. Están diseñados para amortiguar impactos en la boca y reducir el riesgo de lesiones dentales, cortes en tejidos blandos y fracturas mandibulares. Existen varios tipos y los suelen emplear quienes practican deportes de contacto.
Según la Stanford Children’s Health, existen tres categorías principales según su ajuste y costo. Estos protectores bucales son:
- A medida (Tipo III). Son aquellos fabricados por un dentista a partir de un molde real. Ofrecen la mejor protección, comodidad y no dificultan la respiración.
- Hervir y morder (Tipo II). Aquí se encuentran los que se calientan en agua para ablandar el material y luego se muerden para que tomen la forma de los dientes. Son una opción intermedia común.
- Estándar (Tipo I). Suelen ser los más populares. Estos protectores bucales vienen listos para usar. Sin embargo, a menudo son incómodos, no se ajustan bien y pueden dificultar el habla.
¿Cuándo usarlos?
La American Association of Oral and Maxillofacial Surgeons recomienda el uso de protectores bucales en cualquier actividad con riesgo de contacto. Es decir, si hay posibilidad de golpearse la cavidad oral con objetos, otras personas o superficies rígidas.
El mencionado dispositivo resulta obligatorio si se practican deportes de contacto como el boxeo, MMA, rugby, hockey sobre hielo y fútbol americano. También, es importante que se use si se hacen deportes de alto impacto. Por ejemplo, baloncesto (uno de los que registra más lesiones), fútbol, balonmano y waterpolo. Igualmente, al practicar actividades recreativas como ciclismo de montaña, patinaje, skate o equitación.

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Mantenimiento y limpieza
Para evitar que el aparato se convierta en un foco de bacterias, se deben seguir los siguientes pasos:
- Cepillar el protector después de cada uso con un cepillo de dientes suave y jabón neutro o lavavajillas.
- Evitar usar pasta de dientes, pues sus componentes abrasivos pueden rayar la superficie del protector y facilitar la adhesión de bacterias.
- Nunca usar agua caliente para limpiarlos, ya que podría deformar el material.
- Tras su higiene, se tiene que secar completamente antes de guardarlo en su estuche (que tiene que ser ventilado para evitar el crecimiento de moho).
Recomendaciones y vida útil
El cambio de un protector bucal tiene que hacerse regularmente. Se aconseja reemplazarlos cada temporada deportiva (aprox. cada 6-12 meses) debido al desgaste del material. En el caso de niños y adolescentes deben cambiarse con más frecuencia (cada 6 meses). Esto debido al crecimiento y movimiento natural de los dientes.
Hay que cambiar inmediatamente el aparato si presenta grietas, se siente flojo o ha cambiado de color (amarillento).
Nota: Para quienes usan brackets, existen protectores especiales que permiten el movimiento dental sin comprometer la seguridad.
