Realizar un blanqueamiento dental puede parecer un trámite estético tan sencillo como ir a la peluquería. Pero, la realidad es que se trata de un procedimiento químico agresivo que, sin supervisión médica, puede transformar una sonrisa soñada en una pesadilla crónica. Es por ello que acudir a un especialista, como los que laboran en la Clínica Dental Marien Morata Roig, en Valencia, es primordial.
El origen de un mal resultado suele residir en la falta de un diagnóstico previo. El uso de “kits caseros” de blanqueamiento de procedencia dudosa o acudir a centros no sanitarios conlleva riesgos peligrosos. Una de las razones es que suelen ignorarse patologías previas. Por ejemplo, aplicar agentes blanqueadores sobre una caries abierta o una encía inflamada es como echar ácido en una herida.
Otra causa de que el tratamiento salga mal es que se usen concentraciones descontroladas. Los geles (normalmente peróxido de hidrógeno o de carbamida) requieren una dosificación exacta. En este sentido, un exceso de tiempo o potencia abrasa literalmente los tejidos.
También, una falla en el procedimiento es usar férulas genéricas. Si el molde no es anatómico, el gel se desborda y entra en contacto directo con la lengua y las encías. Inevitablemente, esa situación causará dolorosas quemaduras químicas.

Foto: Pexels.com
Consecuencias de un blanqueamiento deficiente
- Hipersensibilidad aguda: No se trata del típico “calambre” pasajero que puede sufrir un paciente luego del blanqueamiento. Si se efectúa un mal tratamiento puede dejar los dientes tan sensibles que el simple aire frío al hablar resultará doloroso.
- Quemaduras y retracción gingival: El tejido de la encía puede volverse blanco (necrosis temporal) o retraerse de forma irreversible, lo que dejará expuesta la raíz del diente.
- Daño estructural al esmalte: El diente pierde su brillo natural y se vuelve poroso, lo que irónicamente facilita que se manche mucho más rápido con el café o el vino.
- Resultados “parcheados”: Las fundas, empastes o carillas no se blanquean. Un aficionado no preverá que, tras el tratamiento, el paciente tendrá dientes de dos colores distintos.
- Pulpitis crónica: En casos extremos, el químico penetra hasta el nervio del diente, lo que provoca una inflamación que puede terminar en una endodoncia.
La importancia del odontólogo especializado
La diferencia entre un éxito y un fracaso radica en la personalización técnica. Un odontólogo especializado no solo vende “blanco”, sino salud. Es por ello que antes de realizar el blanqueamiento tomará previsiones. Una de ellas será realizar una limpieza profesional previa para eliminar el sarro. De esta manera, el gel actuará de forma uniforme.
Un especialista se encargará de hacer un perfecto aislamiento selectivo. Es decir, proteger cada milímetro de la mucosa y las encías con barreras específicas antes de aplicar el químico. También, ajustará la concentración del producto según la porosidad del esmalte, eso evitará el efecto de “dientes de tiza” artificiales.
Además, un buen profesional de la odontología estética realizará un seguimiento post-operatorio. Es decir, se encargará de prescribir productos desensibilizantes para garantizar que el proceso sea indoloro y mantendrá contacto con el paciente para evaluarlo.
