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Una endodoncia consiste en intervenir el corazón del diente (la pulpa dental) cuando esta ha dejado de ser vital o se ha convertido en un foco de infección. El procedimiento permite conservar la pieza original en lugar de recurrir a la extracción. Sin embargo, este procedimiento puede acarrear algunas consecuencias estéticas.

El fenómeno del diente que se torna grisáceo, amarillento o amarronado tras una endodoncia es un efecto secundario clásico. Aunque estéticamente es frustrante, tiene explicaciones biológicas y técnicas muy claras. Lo bueno, es que tiene solución.

¿Por qué cambia de color?

Un diente “vivo” tiene un flujo constante de fluidos y nutrientes. Al realizar la endodoncia, el diente se convierte en una estructura no vital y el cambio de tono puede ocurrir por varios factores. Estos son:

  • Restos de tejido orgánico. Si quedan minúsculos fragmentos de pulpa o sangre dentro de la cámara tras la limpieza, estos se descomponen. Los productos de esa degradación (como el hierro de la hemoglobina) penetran en los túbulos de la dentina. Esta situación la tiñe desde dentro, de forma similar a como un hematoma mancha la piel.
  • Materiales de sellado. Algunos cementos o materiales utilizados antiguamente para rellenar los conductos contenían componentes metálicos. Estas partículas, con el paso de los años, terminan pigmentando la estructura dental.
  • Falta de hidratación. Al perder su riego sanguíneo, la dentina se deshidrata y pierde la traslucidez natural. La consecuencia es que la dentina se vuelve más opaca y densa visualmente.

Foto: Pexels.com

Soluciones de la odontología estética

Cuando un diente se torna oscuro tras una endodoncia el paciente no tiene por qué conformarse. Existen soluciones específicas según el nivel de tinción, entre ellas están el uso de coronas, carillas o el blanqueamiento interno.

Entre las opciones el blanqueamiento interno es la alternativa más conservadora y eficaz. A diferencia del blanqueamiento convencional (que se aplica por fuera), aquí el odontólogo introduce el agente blanqueador dentro de la cámara del diente. Se sella temporalmente, se deja actuar unos días y se repite el proceso hasta igualar el color de los dientes vecinos.

El uso de carillas de porcelana es otra excelente solución al problema mencionado. Resulta ideal si el diente está muy debilitado o el blanqueamiento interno no es suficiente. La técnica consiste en colocar una fina lámina de porcelana (carilla) en la cara frontal. Esto permite enmascarar el color oscuro y, de paso, corregir la forma.

También, dado que un diente endodonciado es más frágil, colocar una corona completa suele ser el remedio “dos por uno”. Es decir, se devuelve el color blanco y se protege la pieza contra fracturas.

Recomendaciones clave

  1. Actuar pronto: Cuanto menos tiempo pase el diente oscurecido, más fácil será eliminar las pigmentaciones internas.
  2. Evitar el autodiagnóstico: No intentar usar kits de blanqueamiento externos de farmacia; estos no tienen poder de penetración para tratar una mancha que viene desde el interior de la raíz.
  3. Higiene y revisión: Un diente oscuro puede ocultar una nueva filtración. Se debe asegurar que el sellado de la endodoncia esté intacto antes de iniciar cualquier tratamiento estético.
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