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La retracción de las encías (o recesión gingival) ocurre cuando el tejido de la encía que rodea los dientes se desgasta o se desplaza hacia atrás. Cuando ocurre deja al descubierto una mayor parte del diente o incluso su raíz. Esto hace que el diente parezca más “largo” de lo normal y crea pequeños espacios donde las bacterias se acumulan fácilmente.

No hay una sola causa para la recesión gingival, sino varios factores que pueden provocar que la encía se retire. Uno de ellos es realizarse un cepillado agresivo. Usar demasiada fuerza o un cepillo de cerdas muy duras puede lijar literalmente el tejido delicado de la encía.

Las enfermedades periodontales también figuran entre las razones de la retracción de encías. La acumulación de placa y sarro causa infecciones que destruyen el tejido de la encía y el hueso que sostiene el diente. Igualmente, la falta de higiene contribuye al problema. Si no se usa hilo dental o no se cepilla bien, el sarro se endurece y empuja la encía hacia abajo.

El tabaco es otro factor que puede generar el problema. Si se tiene el hábito de fumar se reduce el riego sanguíneo en las encías, lo que hace que pierdan salud y se retraigan con más facilidad. Otro hábito, en este caso involuntario, que también causa el mal es el bruxismo (rechinar los dientes). Ocurre porque la presión excesiva al apretar los dientes puede hacer que las encías sufran y se desplacen.

Por último, hay casos atribuibles a la genética. Algunas personas heredan encías más finas o frágiles que son más propensas a este problema.

Foto: Pexels.com

Soluciones y tratamientos

Una encía que se ha retraído no vuelve a crecer por sí sola, pero se puede frenar el proceso o reparar estéticamente. Para ello es imprescindible acudir a profesionales de alto nivel como los que laboran en la Clínica Marien Morata Roig, en Valencia. En el centro ofrecen un diagnóstico y plan de tratamiento adaptado a cada paciente.

Algunos tratamientos recomendados para la recesión gingival son:

  • Limpieza profesional profunda: Si la causa es la suciedad, el dentista realiza un “raspado y alisado radicular” para eliminar el sarro bajo la encía y permitir que el tejido se cure.
  • Cambio de hábitos: Aprender técnicas de cepillado suave y usar cepillos eléctricos con sensor de presión suele ser el primer paso para detener el desgaste.
  • Férulas de descarga: Si el problema es el bruxismo, usar una protección nocturna evita que la presión siga dañando la encía.
  • Microinjertos de encía: En casos avanzados, un cirujano dental puede tomar una pequeña cantidad de tejido (normalmente del paladar) y colocarla donde la encía falta para cubrir la raíz expuesta.
  • Empastes estéticos: A veces, se cubren los huecos o las raíces expuestas con resinas del color del diente para reducir la sensibilidad y mejorar la apariencia.
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