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Con el paso de los años, la boca experimenta un proceso de envejecimiento natural, al igual que el resto del cuerpo. No se trata solo de perder piezas, sino de una serie de transformaciones en los tejidos y la funcionalidad. Pero, la vejez no tiene porqué deteriorar una hermosa sonrisa.

El desgaste del esmalte dental suele ser el principal problema de los adultos mayores. Tras décadas de masticar, la capa externa de los dientes se vuelve más fina. Esto puede hacer que los dientes luzcan más amarillentos (al traslucirse la dentina) y se vuelvan más quebradizos.

Otro mal recurrente al envejecer es la retracción de las encías. Es común que la encía se retire, dejando expuesta la raíz del diente. Como la raíz no tiene esmalte, es mucho más sensible a los cambios de temperatura y más propensa a las caries radiculares.

Consecuencias indeseadas

La sequedad bucal (xerostomía) puede convertirse en un problema. Aunque no es una consecuencia directa de la edad, muchos medicamentos para la tensión o el corazón reducen la producción de saliva. En este sentido, la falta de saliva elimina la protección natural contra las bacterias.

Foto: Pexels.com

Además, con los años puede surgir una pérdida de sensibilidad. Los nervios dentro de los dientes pueden hacerse más pequeños y menos sensibles. Esto significa que se podría tener una caries o un problema grave y no sentir dolor hasta que sea demasiado tarde.

Cómo atenuar estos cambios

Existen tratamientos de rejuvenecimiento dental espectaculares. Ejemplo de ello son los que ofrece la clínica especializada en odontología estética Marien Morata Roig, en Valencia. Además, se pueden seguir ciertas recomendaciones para mantener una boca sana en la vejez  como las siguientes:

  • Higiene adaptada. Si la destreza manual disminuye (por ejemplo, por artritis), el uso de un cepillo eléctrico es clave. También, existen hilos dentales con mango que facilitan la limpieza entre dientes.
  • Hidratación constante. Si se siente la boca seca, hay que beber agua con frecuencia o usar sustitutos de saliva (geles o sprays). Masticar chicles sin azúcar con xilitol también ayuda a estimular la producción de saliva.
  • Refuerzo de flúor. El uso de pastas dentales con mayor concentración de flúor o enjuagues específicos ayuda a endurecer el esmalte desgastado y protege las raíces expuestas.
  • Revisiones preventivas. Al perder sensibilidad al dolor, no se debe esperar a que “algo duela” para ir al dentista. Las limpiezas profesionales cada seis meses son fundamentales para detectar problemas antes de que requieran extracciones.
  • Cuidado de prótesis. Para quienes usan dentaduras postizas, es vital limpiarlas a diario y quitárselas para dormir. Una prótesis mal ajustada puede causar llagas que, en personas mayores, tardan más en cicatrizar.
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