Algunas personas que se han hecho un blanqueamiento dental o piensan en dar el paso, les frena el miedo a los “chispazos” de frío o calor. Esto ocurre porque la sensibilidad dental es el efecto secundario más común tras ese tratamiento. La buena noticia es que es un síntoma 100% temporal y tiene solución fácil.
¿Por qué hay sensibilidad después del blanqueamiento?
Para aclarar los dientes, los geles profesionales (como el peróxido de hidrógeno) deben atravesar el esmalte, que es la capa protectora externa. Su misión es llegar a la dentina, que es donde se acumulan las manchas internas. El gel deshidrata el diente temporalmente y abre unos canales microscópicos que conectan directamente con el nervio del diente.
Los mencionados conductos quedan expuestos por ello el aire frío, el agua o los alimentos calientes viajan directo al nervio. La situación provoca esa molestia aguda o “chispazo” conocida como sensibilidad dental.
El diente deshidratado por el gel se rehidrata solo y por ello la sensación de molestia suele desaparecer por completo entre 48 y 72 horas después de terminar el tratamiento. Sin embargo, existen productos aliados para aliviar la sensibilidad rápidamente. Lo ideal es que el odontólogo tratante sea quien le recomiende el más indicado según el caso.

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En el mercado hay una amplia gama de opciones que ayudan a bloquear el dolor de inmediato.
Los más aconsejados son:
- Pastas de dientes desensibilizantes de alta concentración: Son cremas dentales que contienen nitrato de potasio o fluoruro de amonio. Estos componentes actúan como un escudo al adormecer los canales abiertos para que el frío y el calor no lleguen al nervio.
- Geles con fosfato de calcio amorfo (ACP): Estos geles profesionales se aplican directamente sobre los dientes con el dedo o una férula. Ayudan a remineralizar el esmalte a velocidad exprés, cerrando los micro-poros.
- Enjuagues bucales sin alcohol para dientes sensibles: se aconseja utilizarlos dos veces al día. Al no tener alcohol, no irritan las encías y refuerzan la acción de la pasta desensibilizante.
- Cepillos de filamentos ultrasuaves: Es bueno cambiar el cepillo habitual por uno quirúrgico o de máxima suavidad durante esos días. Así se evitará la fricción brusca que agrava la molestia.
Cuidar la alimentación
Tras un blanqueamiento dental se aconseja llevar una dieta a temperatura ambiente. Por ello se debe evitar el café hirviendo o el agua con hielo durante los primeros tres días. La boca agradecerá los alimentos templados.
Además, hay que tener especial cuidado con las comidas y bebidas ácidas. Los cítricos, el tomate o los refrescos aumentan la porosidad del diente, así que lo mejor será no ingerirlos por un par de días. Es importante destacar que si la molestia es muy intensa, en la clínica se puede aplicar un barniz de flúor concentrado para sellar el diente al instante.
