Las carillas dentales es uno de los tratamientos tendencia de la odontología estética. Los resultados que ofrece suelen ser espectaculares. Sin embargo, hay situaciones que obligan a su remoción.
Quitar las carillas es recomendable cuando presentan fracturas, filtraciones bacterianas, caries subyacentes, desprendimientos continuos o cuando han alcanzado el fin de su vida útil tras 10 o 15 años. Cuando eso ocurre, el paciente suele preguntarse si retirarlas les dolerá.
Ahora, ¿el procedimiento es doloroso? La respuesta es que el retiro de las carillas no genera dolor. La razón es que para ello se suele emplear técnicas modernas y herramientas de alta precisión.
Durante la remoción se aplica anestesia local. Esta acción se toma de forma preventiva en el método tradicional para neutralizar cualquier molestia generada por la vibración del instrumental. También, se emplean fresas dentales finas. Las mismas permiten desgastar el material de la carilla de manera controlada y ambulatoria.
En el procedimiento se utiliza tecnología láser avanzada. Es decir, se desintegra el cemento de fijación mediante ondas térmicas. Con ello, se logra separar la lámina en pocos segundos sin necesidad de contacto mecánico directo ni ruidos incómodos. Vale destacar que es normal experimentar una ligera e inocua reacción térmica temporal al finalizar la sesión.

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¿Afecta al esmalte dental?
La afectación del esmalte depende estrictamente del método de colocación inicial y de la pericia del especialista, no del retiro en sí mismo.
Carillas convencionales (con tallado): Requieren un desgaste previo de entre 0.3 y 0.7 milímetros de esmalte. Dado que este tejido no se regenera, el diente natural queda expuesto al retirar la lámina. Por ello, el tratamiento es irreversible y obliga a colocar una nueva restauración para proteger la pieza.
Microcarillas o lentes de contacto (sin tallado): Se adhieren directamente sobre la superficie intacta. Al ser removidas con técnicas láser o ultrasónicas, el esmalte original permanece completamente indemne. El paciente puede lucir su dentadura previa sin inconvenientes.
Riesgo por mala praxis: Si la remoción no la efectúa un odontólogo calificado con fresas de diamante específicas o ultrasonido, existe peligro de microfracturas en la capa protectora del diente. En este sentido es vital acudir con dentistas calificados como los de la Clínica Dental Marien Morata Roig, en Valencia.
