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Muchas veces, se tienen hábitos que afectan la dentadura y no se les presta la debida atención. Inclusive, ciertos comportamientos tienen la capacidad de modificar de forma negativa la posición de los dientes y el encaje de las mandíbulas. Esto ocurre cuando son patrones repetitivos.

Acciones inconscientes como el morderse las uñas de manera constante, masticar objetos como bolígrafos o el uso prolongado del chupete en la infancia alteran el equilibrio de las fuerzas musculares faciales. Estas presiones anómalas continuadas desplazan las piezas dentales de su eje natural. Igualmente, desgastan las superficies de mordida de manera prematura.

También, la respiración por la boca y la deglución atípica, donde la lengua presiona los dientes hacia adelante al tragar, constituyen hábitos funcionales severos. Esta falta de sellado labial y la posición baja de la lengua impiden el desarrollo correcto del hueso palatino durante la etapa de crecimiento. Como consecuencia directa de estos patrones fisiológicos incorrectos, aparecen maloclusiones complejas como la mordida abierta o la mordida cruzada.

Prevención y tratamiento

Existen varias maneras de prevenir y corregir las mencionadas alteraciones orales. Lo principal e indispensable será realizar un autoanálisis consciente de los gestos cotidianos lesivos. El abandono temprano de las conductas que implican presiones mecánicas externas protege la integridad de la articulación temporomandibular.

Foto: Pexels.com

Asimismo, la consulta temprana con un odontólogo o un logopeda permite reeducar la postura de la lengua y restaurar la función respiratoria nasal adecuada. En este sentido, recibir tratamiento oportuno en una clínica dental es primordial. Los especialistas pueden indicar ortodoncia o férulas de descarga para estabilizar las fuerzas de la masticación.

Las intervenciones profesionales a tiempo frenan el deterioro del esmalte. Además, previenen dolores crónicos de cabeza, cuello o musculatura masticatoria. Mantener una oclusión equilibrada no solo mejora la estética de la sonrisa, sino que asegura una correcta trituración de los alimentos.

El diagnóstico oportuno de estas disfunciones se apoya en tecnologías de vanguardia. Las mismas permiten analizar la mordida con una precisión milimétrica. Los especialistas utilizan actualmente escáneres intraorales en tres dimensiones y sensores de oclusión digital para registrar la fuerza exacta que ejerce cada diente al cerrarse. Estas herramientas digitales facilitan el diseño de tratamientos personalizados y permiten predecir la evolución de la salud articular a largo plazo de forma totalmente indolora.

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