Las prótesis dentales tienen un periodo de vida útil limitado. Esto ocurre por el desgaste natural de sus materiales y a los cambios anatómicos continuos que experimenta la boca con el paso de los años.
Por lo general, los especialistas recomiendan evaluar y renovar las prótesis removibles (dentaduras postizas) cada cinco (5) o siete (7) años. En el caso de las prótesis fijas, como coronas o puentes sobre dientes naturales o implantes, su durabilidad suele extenderse entre los 10 y 15 años. Durará más tiempo siempre que se mantengan unas condiciones óptimas de higiene y soporte óseo.
La decisión de postergar la sustitución de un aditamento antiguo acarrea consecuencias severas para la salud general y bucodental. Dado que el hueso maxilar y la encía se reabsorben y encogen de manera natural con el tiempo, la prótesis pierde su ajuste original y comienza a balancearse.
Un desajuste crónico de la prótesis dental genera una fricción continua sobre las mucosas. La acción propicia la aparición de llagas, úlceras dolorosas e infecciones fúngicas como la candidiasis subprotésica. Además, la inestabilidad de la mordida dificulta la trituración correcta de los alimentos. A largo plazo, la situación deriva en problemas digestivos por una masticación deficiente y en dolores crónicos en la articulación temporomandibular.

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Recomendaciones de los expertos
Para garantizar la salud de los tejidos y prolongar el buen estado de las estructuras protésicas, se sugiere seguir las siguientes pautas:
- Acudir a revisiones anuales: Visitar al odontólogo al menos una vez al año para comprobar la estabilidad del aditamento. También, para descartar lesiones en las mucosas y realizar reajustes o rebases cuando sea necesario.
- Limpiar el aditamento fuera de la boca: Cepillar las prótesis removibles diariamente después de cada comida. Debe efectuarse con un cepillo especial para dentaduras y jabón neutro. Lo mejor es evitar las pastas dentales convencionales porque resultan altamente abrasivas.
- Desinfectar de forma periódica: Sumergir la estructura removible en agua con pastillas efervescentes limpiadoras específicas dos o tres veces por semana. Esto sirve para eliminar las bacterias que el cepillado manual no logra retirar.
- Permitir el descanso de los tejidos: Retirar las dentaduras postizas durante las horas de sueño. La medida es para oxigenar la encía, aliviar la presión ósea acumulada y prevenir la proliferación de hongos.
- Evitar adhesivos de forma prolongada: Utilizar los geles fijadores únicamente como una solución temporal. Esto no compensa una falta de ajuste grave, la cual debe ser resuelta exclusivamente por el profesional en la clínica.
