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La Clínica Dental Marien Morata permanecerá cerrada del 7 al 23 de agosto, ambos inclusive. Para urgencias: 610 28 23 27.

Inevitablemente, muchas personas se ven sometidas a diario a altos niveles de estrés. Esta situación puede conducir a diversos problemas de salud. Uno de ellos es el bruxismo, que consiste en apretar o rechinar los dientes de forma involuntaria.

El estrés conlleva a hiperactivar el sistema nervioso central e incrementar el tono muscular de la mandíbula. Es decir, cuando una persona enfrenta tensiones cotidianas de forma prolongada, el cerebro estimula de manera involuntaria los músculos masticatorios, como el masetero y el temporal.  La situación deriva en el apretamiento o rechinamiento de las piezas dentales.

La mencionada reacción parafuncional puede manifestarse durante las horas de vigilia debido a la concentración o la frustración. También, se da durante el descanso nocturno a través de microdespertares y alteraciones en las fases del sueño. En pocas palabras, el bruxismo puede aparecer tanto de día estando despierto como de noche al dormir.

Cambios en el estilo de vida

Para mitigar los efectos del estrés sobre la salud bucodental y disminuir la sobrecarga mandibular, especialistas sugieren adoptar varias pautas. Muchas de ellas están relacionadas con la reeducación y la conciencia corporal. Por ejemplo, monitorear la postura oral. Esto implica, comprobar periódicamente durante el día que los dientes superiores e inferiores no se mantengan en contacto directo cuando la boca esté en reposo.

También, hay que estar atentos a la posición de descanso. Para ello, se sugiere mantener los labios suavemente sellados, los maxilares separados y la punta de la lengua apoyada en el paladar. Para lograrlo, se pueden utilizar recordatorios visuales o alarmas en dispositivos móviles para identificar y desactivar la contracción inconsciente de la mandíbula.

Higiene del sueño

Si se desea tener un sueño de calidad existen diversos tips que se pueden seguir. Uno de ellos es restringir la ingesta de sustancias excitantes. Por ejemplo, evitar el consumo de café, té con cafeína, alcohol o tabaco durante la tarde y la noche, ya que alteran la estabilidad del sueño profundo.

La desconexión tecnológica resulta vital para evitar el estrés nocturno. En este sentido se aconseja prescindir del uso de pantallas digitales al menos una hora antes de acostarse. Esto reduce la activación neurológica.

Igualmente, son muy recomendadas las rutinas de relajación. Es decir, realizar actividades que induzcan la calma al final de la jornada. Por ejemplo, baños templados, audición de música suave o ejercicios de respiración diafragmática.

Alimentación, hábitos modificables e intervención profesional

Foto: Pexels.com

La alimentación y ciertos hábitos pueden ocasionar el bruxismo o empeorar sus consecuencias. Por esto, hay que hacer las modificaciones de conducta pertinentes. Además, si se sufre de la patología es fundamental acudir a los profesionales para recibir la ayuda adecuada. Aquí algunas sugerencias al respecto:

  • Evitar la fatiga muscular: Suprimir el hábito de masticar chicle de forma prolongada, morder objetos o sostener el mentón con las manos.
  • Modificación dietética: Reducir la ingesta de alimentos excesivamente duros o pegajosos para no inflamar la articulación temporomandibular.
  • Dispositivos de protección: Acudir al odontólogo para evaluar la confección de una férula de descarga rígida y personalizada que resguarde las piezas del desgaste.
  • Fisioterapia especializada: Considerar sesiones de terapia manual y masoterapia maxilofacial para liberar las contracturas y devolver la movilidad idónea a la articulación.
  • Soporte psicoterapéutico: Valorar la terapia cognitivo-conductual como herramienta para adquirir mecanismos efectivos frente a la ansiedad generalizada.
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