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Las carillas dentales son elementos estéticos muy duraderos. Sin embargo, estos dispositivos no tienen una duración permanente. Por lo general, su vida útil oscila entre los 10 y los 15 años. Después de este período, el desgaste natural exige una evaluación profesional para su renovación.

Especialistas explican que el daño físico es una razón evidente para proceder al cambio. Es decir, las fracturas, grietas o desprendimientos parciales comprometen la integridad de la carilla. Estos problemas ocurren por impactos accidentales o por hábitos como el bruxismo. En estas situaciones, la sustitución es indispensable para proteger el tejido dental.

Patologías orales

Cuando ocurren complicaciones en la salud oral también es obligatorio retirar las carillas. Por ejemplo, la aparición de caries debajo de la estructura es un motivo crítico. Asimismo, la recesión de las encías puede exponer los márgenes de la unión. Ante cualquiera de estos escenarios, es necesario remover la pieza para tratar la afección subyacente.

Otro motivo para la remoción son los cambios en la apariencia estética. Con el tiempo, el cemento de adhesión puede sufrir tinciones u oscurecimiento. Además, los dientes naturales adyacentes pueden cambiar de color y perder armonía con las prótesis. Cuando ello ocurre, una nueva colocación permite devolver la uniformidad y el brillo a la sonrisa.

Foto: Pexels.com

Consulta con el dentista

La decisión final de retirar o cambiar las carillas dentales corresponde al odontólogo. Por ello, las visitas periódicas a la clínica dental facilitan la detección oportuna de fallas estructurales. En este sentido, vale resaltar que el mantenimiento adecuado prolonga la estética y la funcionalidad de las carillas. Un diagnóstico a tiempo evita daños mayores en la dentadura original.

¿Y si se desea cambiar unas carillas recién colocadas?

Expertos dicen que es posible cambiar las carillas dentales de forma inmediata si el resultado estético o funcional no es de su agrado. Al ser un tratamiento diseñado para mejorar la confianza y la armonía de la sonrisa, el paciente tiene el derecho de solicitar modificaciones si no se siente cómodo con el grosor, la forma o el color obtenido.

Sin embargo, el procedimiento para retirarlas y colocar unas nuevas no siempre es sencillo y depende del tipo de carilla. Si se utilizaron carillas de porcelana, el proceso requiere desgastar el material antiguo con herramientas de precisión, lo que puede tomar tiempo y requiere una planificación minuciosa para no dañar el esmalte dental subyacente. En el caso de las carillas de resina compuesta, la remoción suele ser más rápida y reversible.

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