La relación entre el peso corporal y la salud de la boca va mucho más allá de la estética. Estudios señalan que hay una conexión biológica profunda donde el exceso de tejido graso altera el equilibrio químico del organismo. Esta situación afecta directamente a encías y dientes.
Uno de los problemas principales que puede presentarse es la periodontitis agresiva. La obesidad genera una inflamación sistémica constante que debilita el soporte de los dientes. En este sentido, las personas con sobrepeso suelen presentar una inflamación de las encías más difícil de curar y con mayor riesgo de pérdida dental.
Otra condición que genera el sobrepeso es la aparición de caries recurrentes. Existe una correlación directa entre el índice de masa corporal y esta afección. Esto ocurre principalmente por patrones alimenticios que ocasionan ambos problemas.
La xerostomía o sequedad bucal es otro mal que es más propenso de presentarse cuando hay kilos demás. Cuando hay sobrepeso puede acarrear una menor producción de saliva. Vale recordar, que la saliva brinda una protección natural contra bacterias y ácidos.
También, es posible que se sufra de infecciones oportunistas. Un sistema inmune alterado por el exceso de grasa facilita la aparición de hongos como la candidiasis oral.

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Causas de la relación entre el peso y salud bucal
- Inflamación por adipocinas. El tejido graso no es inerte. Éste libera sustancias llamadas adipocinas que mantienen al cuerpo en un estado de “alerta inflamatoria” permanente. El suceso hace que se acelere la destrucción del hueso que sostiene los dientes.
- Dieta de alta frecuencia. El consumo constante de azúcares y carbohidratos refinados alimenta tanto el aumento de peso como a las bacterias que perforan el esmalte dental. De allí la aparición de caries dentales.
- Resistencia a la insulina. El exceso de azúcar en sangre (común en la obesidad) altera la microcirculación de las encías. De esta manera, se reduce la capacidad de regeneración ante infecciones.
- Reflujo gastroesofágico. Se trata de una dolencia frecuente en personas con obesidad. En estos casos el ácido del estómago puede llegar a la boca y erosionar el esmalte dental de forma química.
Recomendaciones clave
Una forma de prevenir enfermedades bucales es sincronizar las comidas. Es decir, hay que evitar el picoteo constante. Lo ideal es establecer horarios fijos para reducir el tiempo que los dientes están expuestos al ataque ácido de las bacterias.
Igualmente, es importante mantenerse hidratado con agua. Hay que disminuir el consumo de bebidas azucaradas y cambiarlas por agua para combatir la sequedad bucal. Adicionalmente, esto ayuda en el control calórico.
Reforzar la higiene es otro punto vital. Dado que el cuerpo está en un estado proinflamatorio, la técnica de cepillado y el uso de hilo dental deben ser impecables para no sumar irritantes externos.
También, resulta imprescindible tener revisiones odontológicas frecuentes. Por ello, es preciso acudir al dentista al menos dos veces al año. Entre las principales razones está que las enfermedades de las encías en pacientes con sobrepeso pueden avanzar sin dolor aparente hasta que el daño es grave.
