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La periodontitis, conocida como “piorrea”, es una infección gingival grave de carácter crónico que daña los tejidos blandos y destruye el hueso que sostiene los dientes. Esta enfermedad es la principal causa de la caída de piezas dentales en adultos. Los pacientes que sufren este mal pueden agravarlo si tienen el hábito de fumar.

El tabaquismo empeora significativamente la periodontitis. Fumar cigarrillos no solo acelera la destrucción del hueso y tejidos que sostienen el diente, sino que también enmascara los síntomas. Es por ello, que quienes tienen ese hábito hacen que se dificulte un diagnóstico temprano.

Efectos del tabaco en las encías

El tabaquismo produce una reducción del flujo sanguíneo. Esto ocurre porque la nicotina provoca vasoconstricción. Esto significa que disminuye el oxígeno y los nutrientes necesarios para que los tejidos se defiendan y sanen.

Adicionalmente, el tabaco provoca destrucción ósea. Cuando se fuma aumenta la pérdida de la altura y densidad del hueso alveolar. En consecuencia, causa la pérdida de dientes.

Por otro lado, fumar también altera la respuesta inmune. Aunque el fumador tiene más glóbulos blancos, estos no llegan eficazmente a las encías para combatir las bacterias. Además, las bacterias son más agresivas, pues favorece el crecimiento del tipo anaerobias que son más difíciles de erradicar.

Foto: Pexels.com

Síntomas comunes (pueden ser sutiles)

  • A diferencia de los no fumadores, quienes fuman suelen presentar menos sangrado, lo que da una falsa sensación de salud.
  • Retracción de encías. Los dientes se ven más largos debido a la pérdida de tejido.
  • Mal aliento crónico y manchas amarillentas o marrones en los dientes.
  • Movilidad dental o separación de las piezas en etapas avanzadas.
  • Sequedad bucal (xerostomía). Menor producción de saliva, lo que facilita la acumulación de placa.

Tratamiento y recuperación

El tratamiento contra la periodontitis suele ser menos eficaz en fumadores, con una respuesta más lenta y mayor riesgo de recaídas. Los procedimientos incluyen una limpieza profunda, en la que se realiza un raspado y alisado radicular para eliminar el sarro bajo la encía.

También, se puede recurrir a una cirugía periodontal. El procedimiento se realiza en casos avanzados, para regenerar hueso o tejidos, aunque el tabaco compromete el éxito de estos injertos.

Lo que más aconsejan los especialistas es abandonar el hábito de fumar. Según estudios del NIH, dejar de fumar reduce drásticamente el riesgo de pérdida dental y mejora la respuesta inmunitaria bucal casi de inmediato.

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