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Llevar a un niño por primera vez al dentista es un hito fundamental para su salud a largo plazo. La clave del éxito no está solo en lo que sucede dentro del consultorio, sino en el ambiente y la mentalidad que se construye en casa previamente. A continuación, se detalla una guía práctica para que esta experiencia sea fluida y positiva:

1.- Preparación en casa: antes de la cita

La actitud de los padres es el factor que más influye en el comportamiento del niño. Es por ello que resulta muy importante normalizar la visita. En este sentido se aconseja presentar al dentista como un “amigo de los dientes” o un “entrenador de sonrisas” que ayudará a que sus dientes estén fuertes y brillantes.

Resulta primordial usar con los niños un lenguaje positivo sobre la visita al odontólogo.  Se recomienda evitar palabras que disparen alarmas, como “dolor”, “pinchazo”, “aguja” o “no tengas miedo” (esto último implícitamente sugiere que hay algo a lo que temer).

Los juegos de roles son una excelente idea para preparar el terreno. Por ejemplo, se puede jugar en casa a “contar los dientes” con una linterna pequeña y simular lo que hará el doctor. También, existen libros infantiles y videos educativos que muestran cómo es un consultorio de forma amigable.

Otra cosa muy importante es no utilizar la visita como una amenaza. Nunca se debe usar al dentista como un castigo (“Si no te portas bien, te llevaré al dentista para que te pinchen”). Esto genera un trauma preventivo difícil de borrar.

Foto: Pexels.com

2.- Qué esperar en la primera consulta

La primera visita suele ser breve, informativa y no invasiva, especialmente si se realiza alrededor del primer año de vida o cuando sale el primer diente. El odontólogo se informará sobre los hábitos del pequeño y creará su historia clínica. Para ello, el especialista preguntará sobre la dieta, el uso de biberones, el chupete y cómo es la rutina de limpieza en casa.

También, es posible que se efectúe el llamado examen “rodilla con rodilla”. Se indica en los bebés o niños muy pequeños y suele hacerse con el niño sentado en el regazo del padre, frente al dentista, para que se sienta seguro.

Durante la revisión general el especialista evaluará el crecimiento de los maxilares, la posición de los dientes y la salud de las encías. Una técnica muy aplicada en la consulta con niños es la de “Decir-Mostrar-Hacer”. Esta consiste en explicar qué instrumento usarán (decir), mostrárselo al niño de forma lúdica (mostrar) y finalmente usarlo (hacer) para reducir la ansiedad.

3.- Recomendaciones logísticas para padres

  • Elegir bien la hora. Se aconseja programar la cita por la mañana o después de la siesta. Un niño cansado o con hambre tendrá menos paciencia y mayor irritabilidad.
  • Llevar un objeto de consuelo. Permitir que el peque lleve su peluche o manta favorita. Esto puede brindarle una sensación de control y seguridad en un entorno desconocido.
  • Confiar en el profesional. Durante la consulta, se debe permitir que el odontólogo sea quien dirija la interacción con el niño. Si los padres intervienen demasiado o repiten instrucciones, el niño puede confundirse o percibir el nerviosismo de los adultos.
  • Premiar el esfuerzo, no el resultado. Al salir, se tiene que felicitar al niño por su valentía o por haber abierto la boca, independientemente de si lloró o no. Esto refuerza positivamente su esfuerzo por enfrentar el desafío.
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