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El sangrado de las encías es una señal de alerta. Cuando esto ocurre significa que algo no va bien en la salud bucodental. En condiciones normales, las encías sanas no deben sangrar, explican especialistas de la odontología.

A menudo, el sangrado ocurre cuando se realiza el cepillado dental. También, durante el consumo de alimentos. Son varias las causas que pueden ocasionar que las encías sangren. Entre las razones principales se encuentran:

Sufrir de gingivitis. Esta enfermedad es la causa más común del sangrado de las encías. La gingivitis se origina por la acumulación de placa bacteriana, lo que provoca inflamación y sangrado durante el cepillado.

La periodontitis es una patología más grave que también lleva al sangrado. Aparece, cuando la gingivitis no se trata. Es decir, evoluciona a esta fase peligrosa donde hay pérdida de hueso y tejido de soporte.

Aplicar una técnica de higiene incorrecta. Cuando una persona se cepilla con demasiada fuerza puede hacer que la encía sangre. Igualmente, cuando se usa un cepillo de cerdas duras que daña el tejido gingival.

Foto: Pexels.com

Los cambios hormonales también tienen responsabilidad. Un caso específico ocurre durante el embarazo. A la patología se le denomina gingivitis gestacional. El cambio hormonal ocasiona mayor sensibilidad de las encías.

Por influencia de deficiencias nutricionales. La falta de Vitamina C (crucial para el colágeno) o Vitamina K (vital para la coagulación) puede debilitar las encías. Esto hará que aparezca el sangrado.

La ingesta de ciertos medicamentos y el padecimiento de algunas enfermedades.  El uso de anticoagulantes incrementa el riesgo de sangrado. Igualmente, padecer enfermedades sistémicas como la diabetes o trastornos de la sangre aumenta la susceptibilidad de las encías.

Recomendaciones para detener y prevenir el sangrado

  • Optimizar la higiene. Hay que cepillarse 2 o 3 veces al día durante al menos 2 minutos. No abandonar el hilo dental; aunque al principio pueda sangrar, esto suele cesar tras unos días de uso constante al reducirse la inflamación.
  • Usar implementos suaves. Se recomienda cambiar a un cepillo de cerdas suaves para evitar traumatismos en las encías sensibles.
  • Enjuagues específicos. El dentista puede recomendar colutorios antibacterianos (como la clorhexidina). Estos controlan la carga bacteriana temporalmente.
  • Alimentación balanceada. Es bueno asegurarse de consumir suficientes cítricos, pimientos o fresas (vitamina C) para fortalecer los tejidos.
  • Limpieza profesional. Se aconseja acudir al menos una vez al año a una clínica para una limpieza profunda (tartrectomía). Este procedimiento elimina el sarro que el cepillo no puede quitar.
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