Skip to main content

La pasta de dientes no debería ser vista como un “jabón” con sabor a menta. Este producto es un vehículo terapéutico diseñado para remineralizar el esmalte y controlar la microbiota oral. Al elegir una, la clave no está en la marca, sino en la “letra pequeña” de su formulación.

Para que una pasta sea realmente efectiva, debe contener ingredientes que fortalezcan la estructura dental y protejan las encías. Es por ello que hay que leer la etiqueta y buscar que contengan los siguientes elementos:

El principal componente debe ser el flúor, que actúa como un escudo mineral. Se trata del estándar de oro. Debe estar presente en una concentración de al menos 1.450 ppm (partes por millón) en adultos. Su función es crear una capa de fluorapatita, mucho más resistente a los ácidos que el esmalte original.

Otro indispensable en la crema dental es la hidroxiapatita (el “relleno” natural). Es un ingrediente biomimético que ayuda a sellar los túbulos dentinarios. Esto hace que se  reduzca la sensibilidad y devuelva el brillo natural al “rellenar» microrroturas del esmalte.

También, es positiva la presencia de xilitol. Este es un polialcohol que las bacterias de la caries (como el Streptococcus mutans) no pueden metabolizar. Al intentar “comerlo”, mueren, lo que reduce drásticamente la placa.

Por último, un ingrediente beneficioso es el citrato de potasio o nitrato de potasio. Cuando se sufre de sensibilidad, estos compuestos actúan bloqueando la transmisión del dolor hacia el nervio del diente.

Foto: Pexels.com

Los “villanos”: Ingredientes a evitar o vigilar

Algunos componentes muy comunes presentes en algunas pastas dentales pueden ser contraproducentes a largo plazo. Por ello es importante estar atentos y vigilar el contenido de los siguientes productos:

  • Lauril sulfato de sodio (SLS). Es el agente espumante. Aunque da sensación de limpieza, es un irritante fuerte que puede favorecer la aparición de aftas o llagas en personas sensibles.
  • Triclosán. Un antibacteriano bajo sospecha por su impacto hormonal y ambiental. Muchas marcas ya lo han retirado, pero conviene revisar que no aparezca en la lista.
  • Partículas altamente abrasivas (RDA Alto). Evita pastas con carbón activo o bicarbonato de grano grueso de uso diario. El índice RDA (Relative Dentin Abrasivity) no debería superar 70-80 para uso cotidiano; si es mayor, se estará “lijando” el esmalte.
  • Microplásticos. Además de contaminar, no aportan beneficio real y pueden quedar atrapados bajo la línea de la encía.

Recomendaciones de “usuario experto”

No la aclarar con agua. Después de cepillarse, hay que escupir el exceso de pasta, pero no enjuagar la boca con agua. Si se hace, se lavan los ingredientes activos (como el flúor) antes de que tengan tiempo de actuar. Lo ideal, es dejar que esa “película” actúe durante al menos 30 minutos.

Cantidad “guisante”. No hay que imitar los anuncios de televisión donde la pasta cubre todo el cepillo. Para un adulto, el tamaño de un guisante es más que suficiente.

El color no Importa. Las rayas de colores o los geles transparentes son puro marketing visual. Lo importante es la composición química, no la estética de la pasta.

Ojo con las pastas dentales blanqueadoras. La mayoría de ellas no blanquean químicamente, sino que eliminan manchas por fricción. Se recomienda usarlas solo de forma intermitente si se tiene el esmalte fino.

Abrir chat
Hola
¿En qué podemos ayudarte?