El acto de cerrar la boca parece algo simple y automático, pero tiene un impacto profundo en nuestra salud general. Para los odontólogos que practican una odontología integral, entender la relación entre la mordida y el bienestar del cuerpo es esencial. Una oclusión adecuada no solo afecta los dientes, sino que también influye en la postura, los músculos y muchas otras áreas del cuerpo.
La conexión entre la mordida y la salud general
Si los dientes superiores e inferiores no encajan correctamente, se genera tensión en la mandíbula. Considera que pasamos todo el día abriendo y cerrando la boca; cualquier desajuste en la mordida puede llevar a un esfuerzo crónico en los músculos maxilares. Esto afecta no solo a la boca, sino también a la articulación temporomandibular (ATM), la cual conecta la mandíbula con el cráneo.
La ATM juega un papel fundamental en la salud oral y general. Los problemas en esta articulación pueden causar molestias que van más allá de la boca, incluyendo dolores de cabeza, molestias en el cuello, hombros, e incluso problemas posturales.
¿Qué ocurre cuando la mordida no es adecuada?
Cuando tragamos, los dientes hacen contacto y envían señales neuromusculares al resto del cuerpo. Si hay una mala oclusión dental, el cuerpo intenta constantemente compensar el desajuste. Este proceso de ajuste continuo puede volverse crónico, causando dolores en distintas partes del cuerpo sin que el paciente recuerde cuándo comenzaron.
Problemas más comunes asociados con la mala oclusión
- Tensiones en los músculos mandibulares: El esfuerzo adicional puede causar espasmos y molestias alrededor de la mandíbula.
- Dolores en cuello, hombros y piernas: La postura se ve afectada debido a la necesidad del cuerpo de compensar el desequilibrio.
- Artritis en la ATM: Los problemas crónicos en esta articulación pueden derivar en artritis, empeorando los síntomas con el tiempo.
El impacto de los hábitos modernos en el desarrollo mandibular
Los hábitos alimentarios de hoy en día también han contribuido a problemas en la mordida. Una dieta moderna, compuesta principalmente por alimentos blandos, ha reducido la necesidad de masticar intensamente. Esto ha llevado a una disminución del tamaño de las mandíbulas y a deformaciones en el paladar.
Como resultado, muchos niños presentan dientes apiñados debido a un desarrollo inadecuado de las mandíbulas. Este problema se aborda de dos maneras principales:
- Extracción de dientes: Consiste en quitar algunas piezas dentales para crear espacio en la mandíbula.
- Expansión de la mandíbula: Este enfoque busca ajustar la mandíbula para que se acomode a los dientes existentes. Esta alternativa es menos invasiva y ayuda a preservar el equilibrio de la ATM, evitando problemas relacionados con la columna vertebral y la postura.
Conclusión: La clave está en una oclusión saludable
Un alto porcentaje de la población tiene problemas relacionados con una mala oclusión, lo que resalta la importancia de abordar este tema desde una perspectiva integral. Consultar con un especialista en una clínica dental en Valencia puede ser el primer paso para corregir estos problemas y mejorar tanto la salud bucal como la general.
Recuerda que una buena mordida no solo afecta a tu sonrisa, sino también a tu bienestar global.