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Partiendo de que sea sin azúcar, masticar chicle puede ser beneficioso para los dientes. Sin embargo, para la odontología moderna, se trata de una herramienta de doble filo. Es decir, las gomas de mascar pueden ser grandes aliadas de una limpieza rápida o enemigas silenciosas para la mandíbula.

El chicle no es un sustituto del cepillado, pero sí un “plan de contingencia” interesante. Su beneficio principal no viene del chicle en sí, sino de lo que provoca: salivación extrema. La saliva es el sistema de defensa natural de la boca. Esta contiene calcio y fosfato que “reparan” el esmalte y enzimas que neutralizan los ácidos producidos por las bacterias tras comer.

¿Cuándo es un aliado?

Masticar gomas sin azúcar tiene un efecto de “barrido”. Esto significa que ayuda a despegar restos de comida que quedan atrapados en las superficies masticatorias de las muelas. También, actúa como escudo contra la acidez. Es decir, al aumentar el flujo de saliva, equilibra el pH de la boca mucho más rápido después de ingerir dulces o café.

Otra ventaja es el xilitol, un ingrediente clave para la dentadura. A menudo, los chicles sin azúcar usan el mencionado edulcorante que las bacterias de la caries no pueden digerir. La situación termina por “matarlas de hambre” y reducir su población.

Adicionalmente, la masticación del chicle alivia estrés. Es decir, la acción ayuda a reducir la tensión muscular facial en momentos puntuales (aunque esto tiene una contraparte).

Foto: Pexels.com

¿Cuándo se vuelve un problema?

Abusar de las gomas de mascar puede generar un desgaste articular (ATM). Cuando se mastica chicle en exceso o de forma muy vigorosa se puede sobrecargar la articulación temporomandibular. Cuando esto ocurre causa dolores de cabeza y ocurre el efecto de mandíbula “trabada”.

Masticar chicle también produce un engaño digestivo. Al masticar, el cerebro envía señales al estómago para que produzca jugos gástricos esperando comida. Si no llega nada, esto puede causar gases, hinchazón o acidez estomacal.

Igualmente, puede ser un peligro para los arreglos dentales. Si se tiene empastes antiguos, ortodoncia (brackets) o coronas, la textura pegajosa puede aflojarlos o desprenderlos. Ni hablar, del riesgo del azúcar. Si el chicle tiene azúcar, básicamente se estará bañando los dientes en un caldo de cultivo para caries durante 20 minutos.

Consejos para un “mascado inteligente”

  • Buscar el sello de aprobación. Hay que elegir siempre marcas avaladas por asociaciones odontológicas y que especifiquen “sin azúcar”.
  • La regla de los 15-20 minutos. Ese es el tiempo máximo recomendado. Una vez que el chicle pierde el sabor y se vuelve duro, el beneficio de la salivación disminuye y empieza el riesgo de fatiga muscular.
  • No usarlo en ayunas. Para evitar problemas gástricos, siempre recomiendan mascarlo después de haber ingerido algún alimento sólido.
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