La higiene bucal es un hábito muy importante para la salud. Incluso, expertos señalan que ésta debe comenzar en la infancia, antes de que aparezca el primer diente. De esta forma se evita la acumulación de bacterias y se acostumbra a los pequeños a esa rutina.
Limpiar la boca y las encías de los bebés, cuando aún no hay dientes es un proceso que debe realizarse con mucho cuidado. La American Dental Association (ADA) señala varios consejos para hacerlo. Lo primero es lavarse las manos a fondo antes de empezar.
Para higienizar la boca del infante se usará una gasa limpia o un paño suave humedecido con agua potable. También, se puede utilizar un dedil de silicona diseñado para bebés. Luego, se procede a limpiar suavemente las encías, el interior de las mejillas y la lengua para eliminar restos de leche.
En cuanto a la frecuencia se recomienda asear la boca de los bebés al menos dos veces al día. Lo ideal es que se haga después de la alimentación matutina y antes de dormir. Así, se disminuyen las bacterias que se forman en la boca.

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Datos importantes
Muchos padres piensan que se debe empezar a limpiar la boca de los pequeños cuando aparece el primer diente. No hay que esperar a que esto ocurra. Limpiar las encías ayuda a que, cuando broten los primeros dientes, las bacterias no se adhieran de inmediato al esmalte.
Igualmente, hay que estar atentos a la lengua del bebé. Hay que tener cuidado con lo “blanco” que suele aparecer en ella. Es normal que quede una capa de leche, pero si se observan manchas blancas que no se quitan al limpiar, mejor es consultar al pediatra; podría ser candidiasis bucal (sapito).
La alimentación es parte importante en la salud bucal. Es por ello que se tiene que evitar el azúcar. Prácticas como mojar el chupón en miel o sustancias dulces no son recomendables. También, se debe evitar que el bebé se duerma con el biberón para prevenir la llamada “caries del biberón”.
La llegada de los dientes
Durante la dentición pueden aparecer molestias y dolor y con ello buscar alivio. Si se notan las encías inflamadas o rojas por la salida de dientes, se puede ofrecerle un mordedor frío o masajear suavemente con el dedo limpio. La FDA advierte evitar geles con benzocaína por riesgos a la salud.
Por otra parte, la recomendación oficial de los expertos es que la primera visita al dentista se realice cuando salga el primer diente o, a más tardar, al cumplir el primer año de vida. Aunque tradicionalmente se esperaba a que el niño tuviera más edad, organizaciones como la Asociación Dental Americana (ADA) y la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP) coinciden en que este “chequeo del primer año” es vital.
