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La elección entre un cepillo dental eléctrico y uno manual depende de las necesidades específicas del usuario. Sin embargo, existe evidencia científica que otorga ventajas notables al eléctrico en términos de salud bucal a largo plazo. Es por ello que no está demás conocer las bondades y desventajas de este aparato.

Según su eficiencia, el cepillo dental eléctrico ofrece superioridad en la eliminación de placa. Estudios señalan que éstos eliminan un 11% más de placa tras uno a tres meses de uso. Incluso, el porcentaje se eleva hasta 21% más después de tres meses en comparación con los cepillos manuales.

Otra ventaja son los movimientos por minuto. Un cepillo manual permite unas 300 pasadas por minuto, mientras que los eléctricos superan las 1.000 pasadas (modelos rotatorios). En algunos casos los cepillos alcanzan entre 30.000 y 40.000 vibraciones en modelos sónicos.

También, se ha notado que el uso de los eléctricos reduce la aparición de enfermedades. El empleo constante de estos cepillos merma los signos de enfermedad periodontal, así como la gingivitis. Es decir, su acción es más efectiva que la del manual.

Comparativa por costo

Respecto a la inversión inicial la diferencia es importante. Los cepillos manuales son significativamente más económicos y accesibles. Por su parte, los eléctricos requieren una inversión mayor, con precios que pueden variar desde los 3,68 euros en modelos básicos hasta más de 184,76 euros en gamas altas.

La vida útil y los repuestos del cepillo eléctrico también se toman en cuenta. El mango de un cepillo eléctrico tiene una vida útil de 3 a 5 años. Sin embargo, tanto el cepillo manual como el cabezal del eléctrico deben reemplazarse estrictamente cada 3 meses.

Foto: Pexels.com

Es más fácil de usar

El cepillo manual depende totalmente de una técnica adecuada para ser eficaz. Mientras, el eléctrico facilita el proceso al requerir menos fuerza y técnica. Esta opción es ideal para personas con movilidad limitada, artritis o discapacidades motoras.

Además, es importante resaltar las funciones integradas. Por ejemplo, los modelos eléctricos suelen incluir temporizadores para asegurar los 2 minutos recomendados de cepillado. Igualmente, pueden contar con sensores de presión para evitar daños en las encías por exceso de fuerza.

Vale resaltar, que existen restricciones de edad. Es decir, no se recomienda el uso de cepillos eléctricos en niños menores de 3 años. La razón es por la sensibilidad que hay en sus encías y dientes en desarrollo. A partir de esa edad, se pueden introducir modelos infantiles bajo supervisión.

El uso de un cepillo dental eléctrico es ampliamente recomendado por especialistas. Especialmente, se aconseja su uso a personas con implantes. Esto ocurre, debido a que su tecnología ayuda a eliminar la placa de forma más eficiente y con menos riesgo de error humano.

Consejos de mantenimiento

  • Limpieza del cabezal. Después de cada uso, hay que retirar el cabezal del mango. Luego, se debe enjuagar con agua tibia para eliminar restos de pasta y residuos.
  • Secado adecuado. Se tiene que guardar el cepillo en posición vertical y al aire libre. Por ello, hay que evitar usar estuches cerrados de forma permanente, ya que la humedad favorece el crecimiento de bacterias.
  • Cuidado de la batería. No es necesario mantener el cepillo cargando las 24 horas. Para cuidar la vida útil de la batería, se recomienda dejar que se descargue casi por completo (ocasionalmente) antes de volver a conectarlo.
  • Desinfección semanal. No está demás, sumergir las cerdas del cepillo en una solución de agua con vinagre. También, en un colutorio antibacteriano durante unos minutos. El proceso se puede repetir una vez a la semana.
  • Reemplazo puntual. Hay que cambiar el cabezal cada 3 meses. Incluso, el cambio puede ser antes si se nota que las cerdas están deshilachadas o han perdido su color original.
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