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Tomar fármacos sin prescripción médica puede acarrear serios problemas a la salud. Este es un mal que especialistas de todas las áreas de la medicina desean erradicar. La odontología no escapa a esta práctica, en la que incluso automedicarse ante un dolor dental resulta peligrosamente común.

La mayoría de los pacientes odontológicos recurren al botiquín casero por tres razones principales. El primero de ellos es por presentar dolor agudo (pulpitis), es decir el típico “dolor de muelas” que impide dormir. Se suele abusar del ibuprofeno o el paracetamol.

En segundo lugar, es habitual que las personas se automediquen si notan flemones o abscesos. Cuando ven que tienen una inflamación o pus, muchos deciden tomar antibióticos (como la amoxicilina) que les sobraron de tratamientos anteriores.

Como tercera razón de la automedicación por dolencia bucales están las encías sangrantes. Cuando hay sangrado los pacientes suelen utilizar colutorios fuertes o geles anestésicos sin saber la causa de la inflamación. Esto no soluciona el problema e incluso puede empeorarlo.

Consecuencias para la salud

Foto: Pexels.com

Usar medicamentos sin supervisión de un dentista puede agravar seriamente la patología o la salud en general. Entre las consecuencias están:

  • Resistencia bacteriana. Es el mayor riesgo, pues cuando se toma antibióticos por cuenta propia las bacterias se vuelven más fuertes. Cuando realmente se necesite el fármaco para una infección grave, este ya no hará efecto.
  • Enmascaramiento del síntoma. El analgésico quita el dolor, pero no la infección. La caries o el problema de raíz seguirá avanzando silenciosamente hasta que la pieza se vuelva insalvable.
  • Daños gástricos y renales. El uso excesivo de antiinflamatorios (AINEs) puede causar úlceras o problemas en los riñones.
  • Interacciones peligrosas. Un fármaco para el dolor de muelas puede reaccionar mal con medicación que ya se tome para la tensión o el corazón.

Para evitar automedicarse la clave es entender que el dolor dental es una señal de alerta, no la enfermedad en sí. Es por ello odontólogos recomienda tomar ciertas acciones en caso de presentar malestar dental o bucal. Lo primero es reconocer que se necesita pedir una cita de urgencia.

Recomendaciones

Si hay dolor o inflamación, lo ideal es contactar de inmediato con una clínica odontológica. La mayoría tienen huecos para emergencias en el mismo día. Hacer una consulta telefónica también es otra opción. Si no se puede ir de inmediato, hay que llamar su dentista; él puede recetar algo específico según el historial médico.

Igualmente, existen primeros auxilios que son seguros. Por ejemplo, si el dolor es insoportable, se puede tomar un analgésico común (que ya se haya usado antes y se sepa que le sienta bien) siguiendo estrictamente el prospecto. Lo que jamás se debe hacer es empezar una pauta de antibióticos por cuenta propia.

Un error común que se debe evitar es poner aspirinas sobre la encía. Existe el mito de colocar la pastilla sobre el diente que duele; esto provoca quemaduras químicas en los tejidos blandos y es totalmente contraproducente.

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