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Mucho se habla de la importancia de la prevención para gozar de buena salud dental. Es decir, acudir regularmente al odontólogo es muy importante para evitar problemas mayores. Sin embargo, poco se dice de cómo ir al dentista periódicamente también es una buena manera de ahorrar dinero.

La lógica de lo mencionado es simple, es mucho más barato un tratamiento dental preventivo que un tratamiento correctivo. Por ejemplo, una limpieza profesional o un empaste pequeño cuesta una fracción de lo que cuesta una endodoncia o un implante.

Cuando se deja pasar el tiempo, un problema odontológico de 50€ puede convertirse fácilmente en uno de 1.000€.  En este sentido resulta fundamental recibir una detección temprana. El dentista puede ver caries entre los dientes o problemas de encías que el paciente no siente. Cuando una muela duele, suele ser porque el daño ya es profundo y la reparación será costosa.

Otro punto relevante es que los problemas bucales están vinculados a enfermedades cardíacas y diabetes. Evitar complicaciones orales mayores significa un ahorro en facturas médicas en el futuro.

¿Cada cuánto se recomienda ir?

Foto: Pexels.com

La regla general para una persona sana es ir al dentista una vez cada 6 meses (dos veces al año). En estas visitas generalmente se realiza una limpieza profesional (profilaxis) que elimina el sarro que el cepillo no puede quitar. Además, se efectúa una revisión general y control de posibles problemas nuevos. Si el paciente tiene tendencia a generar sarro o problemas de encías, el dentista podría sugerirle ir cada 4 meses.

Cómo motivarse y priorizar esta atención

A mucha gente le frena el miedo o la pereza, pero se puede cambiar el enfoque. Tal vez, hay que míralo como un “mantenimiento” técnico. Es decir, al igual que se le cambia el aceite al coche para que no se rompa el motor, hacer lo mismo con la boca para no perder piezas.

Crear un fondo “dental”, es otra gran idea. Para ello se puede apartar una pequeña cantidad mensual para acudir a la consulta odontológica. Saber que ya se tiene el dinero reservado quita el estrés de la factura.

No hay que esperar a que sentir dolor para llamar y pedir una cita al centro odontológico. Lo ideal es que al salir de la consulta se agende de una vez la fecha de la próxima limpieza o revisión. Esta acción hará que el chequeo se convierta en un compromiso fijo en el calendario.

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