Las urgencias dentales son muy frecuentes, especialmente por falta de tratamientos preventivos oportunos. En este renglón el dolor de muelas es una de las razones principales por las que los españoles acuden al dentista. Este molesto síntoma puede originarse por muchas razones.
En España, aunque la mayoría de las personas afirma acudir por revisiones rutinarias (53,4%) o limpiezas (27%), el dolor es el gran “activador” para quienes no tienen el hábito de ir al odontólogo. Cifras sanitarias señalan que cerca del 9% de las visitas son puramente por urgencia (dolor agudo o roturas).
Lo más preocupante es que muchas veces son los niños los más afectados. Se estima que 1 de cada 5 menores en España sufren episodios frecuentes de dolor dental ¿La principal causa? Caries no tratadas en dientes de leche.
Estadísticas aseguran que solo el 30% de los españoles mantiene una higiene completa (hilo dental y enjuague). Esta situación eleva el riesgo de terminar en consulta por dolor. Es por ello que la rutina diría de limpieza dental es primordial.

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¿Por qué ocurre el dolor de muelas?
El dolor es una señal de alerta de que algo está dañando el nervio o los tejidos de soporte. Las causas más comunes son:
- Caries avanzadas. Es la causa número uno. Las bacterias perforan el esmalte hasta llegar a la dentina o la pulpa (donde están los nervios).
- Pulpitis. Es la inflamación del nervio interno del diente, lo que genera un dolor punzante y muy intenso.
- Abscesos. Infecciones que acumulan pus en la raíz, causando latidos y presión insoportable.
- Bruxismo. Apretar los dientes por estrés desgasta el esmalte y fatiga los ligamentos, causando un dolor sordo y generalizado.
- Muelas del juicio. Cuando no tienen espacio para salir, empujan al resto de dientes o inflaman la encía que las cubre.
Soluciones al dolor de muelas
La solución o tratamiento de un dolor de muelas dependerá de la profundidad del problema. Lo que sí se tiene que saber es que siempre requerirá de intervención profesional. En este sentido, el tratamiento definitivo puede ir desde un simple empaste (si es una caries leve), una endodoncia (si el nervio está afectado) o, hasta en casos extremos donde no hay salvación, la extracción.
Mientras se espera la cita hay ciertos procedimientos que pueden ofrecer alivio. Uno de ellos es aplicar una compresa fría en la mejilla para reducir la inflamación. También, los enjuagues con agua y sal ayudan a limpiar la zona y reducir bacterias temporalmente.
Es muy importante evitar automedicarse con antibióticos. Solo un odontólogo debe recetarlos tras confirmar una infección real. Además, se recomienda realizar una higiene más suave. Por ejemplo, usar el hilo dental con mucho cuidado para asegurar que no hay restos de comida presionando la zona inflamada.
