La sonrisa gingival es una condición puramente estética, es decir, no afecta la salud oral. Esta se produce cuando una persona, al sonreír, muestra una cantidad de encía superior a lo que se considera visualmente proporcional. Esta condición puede afectar emocionalmente al paciente.
Esta condición varía según los rasgos de cada rostro. Sin embargo, el consenso odontológico establece que existe sonrisa gingival cuando quedan expuestos más de 3 milímetros de tejido gingival por encima de los dientes superiores. No existe un único origen para este estado, sino que suele deberse a tres factores anatómicos independientes o combinados.
Los orígenes de la sonrisa gingival pueden ser:
- Causa dental (erupción pasiva alterada): Los dientes definitivos no terminaron de salir por completo durante el crecimiento, por lo que parte de la corona dental sigue tapada por la encía. Esto hace que los dientes se vean muy cortos y cuadrados.
- Causa muscular (labio hiperactivo): El labio superior tiene demasiada fuerza muscular y se eleva de forma exagerada hacia arriba cada vez que la persona gesticula o se ríe.
- Causa ósea (maxilar largo): El hueso maxilar superior ha crecido verticalmente más de lo normal en proporción con el resto de los huesos de la cara.
Tratamientos clínicos para corregirla

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Dependiendo del diagnóstico y del origen del problema, la odontología y la medicina estética ofrecen diferentes soluciones. Cuando la causa es dental se puede efectuar una gingivectomía o alargamiento coronario. Se trata del tratamiento más común, rápido y definitivo cuando el problema es el exceso de piel sobre el diente.
¿En qué consiste? Para realizar el procedimiento mencionado el especialista recorta estéticamente el borde de la encía sobrante utilizando un bisturí de alta precisión o tecnología láser. Al retirar ese tejido, se destapa la parte oculta del diente, haciendo que luzca más largo, estilizado y proporcionado.
Una opción médica no quirúrgica muy demandada por su sencillez son las infiltraciones de toxina botulínica. Esta se realiza cuando el origen son los labios hiperactivos. Para ello se aplican microinyecciones de la toxina en los músculos que elevan el labio superior. Esto relaja temporalmente la fuerza del músculo, impidiendo que el labio suba demasiado al sonreír. El único inconveniente es que sus efectos son reversibles y dura aproximadamente entre 4 y 6 meses, por lo que se requieren nuevas aplicaciones.
Soluciones quirúrgicas
También, cuando la causa de la sonrisa gingival es por labios hiperactivos se puede recurrir a una cirugía de reposicionamiento labial. Se trata de una alternativa quirúrgica permanente para corregir la movilidad del labio. Consiste en realizar una pequeña intervención por dentro del labio superior para limitar de forma definitiva su recorrido hacia arriba. Así se fija una nueva posición más baja que tape la encía de manera natural.
Cuando la condición es originada por motivos óseos de gravedad, se suele recomendar una cirugía ortognática. Hay que destacar que se reserva exclusivamente para los casos más complejos donde la desproporción se debe al hueso de la cara. El especialista tratante será un cirujano maxilofacial.
Con la cirugía se modifica la posición del hueso maxilar superior, desplazándolo hacia arriba para acortar la estructura facial. Este tratamiento se combina siempre con ortodoncia y transforma por completo la fisonomía del paciente.
