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La Inteligencia Artificial (IA) ha transformado la odontología actual al convertirse en un asistente de alta precisión para los dentistas. Su impacto principal radica en la capacidad de analizar miles de datos e imágenes en segundos. Esta acción permite detectar enfermedades de forma muy temprana, reducir el error humano y diseñar tratamientos estéticos adaptados milimétricamente a la fisonomía de cada paciente.

No está demás decir que la IA no sustituye al dentista, sino que potencia sus habilidades en diferentes áreas de la clínica. Una de ellas es en el diagnóstico automatizado por radiografía. Los softwares de IA analizan las radiografías dentales en tiempo real y marcan con colores o alertas las zonas sospechosas.

Por ejemplo, el sistema de IA puede detectar una caries diminuta entre dos muelas. También, el inicio de una pérdida ósea por periodontitis mucho antes de que sean visibles para el ojo humano o causen dolor. Un diagnóstico certero y temprano es fundamental en el tratamiento de cualquier paciente.

Aliada de la odontología estética

El uso de Inteligencia Artificial en el diseño digital de sonrisas y ortodoncia se ha vuelto fundamental. La IA procesa fotografías y escaneos en tres dimensiones del rostro del paciente para predecir movimientos dentales y cambios estéticos. Igualmente, es muy útil en tratamientos de ortodoncia invisible. Los algoritmos calculan la presión exacta que debe ejercer cada alineador y muestran al paciente una simulación hiperrealista de cómo quedará su sonrisa antes de empezar.

Foto: Pexels.com

Para la fabricación guiada de prótesis y carillas (CAD/CAM) la IA gana terreno. Existen sistemas de diseño asistido por ordenador utilizan esa tecnología para proponer la forma ideal de una corona o carilla dental basándose en los dientes vecinos. Esto contribuye a la anhelada naturalidad de los resultados.

Para visualizar lo antes mencionado, podemos ejemplificar el caso de un paciente que se rompe un diente. Con la IA se analiza la anatomía de la boca y se diseña una pieza idéntica en minutos. Luego, el diente se fabrica al instante en una fresadora 3D dentro de la propia clínica.

Con la Inteligencia Artificial se pueden planificar operaciones virtuales antes de tocar al paciente. Por ejemplo, la IA evalúa la densidad del hueso maxilar mediante un escáner y determina el ángulo y la profundidad exacta donde el cirujano debe colocar un implante para evitar dañar nervios importantes.

Ventajas de su Integración en la Clínica

Al ver los informes gráficos generados por la IA en la pantalla, el paciente comprende mejor su diagnóstico y acepta el tratamiento con mayor seguridad. Es decir, se crea una mayor confianza y transparencia, sin duda una gran ventaja de esta tecnología.

Otro punto a favor, es que los tratamientos son más rápidos y menos invasivos. Es decir, al planificar todo digitalmente, se reducen las visitas necesarias a la clínica y las cirugías son mucho más precisas y cortas. Además, al identificar patrones de riesgo de forma precoz, se pueden aplicar tratamientos sencillos que evitan endodoncias o extracciones en el futuro.

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