Los especialistas en odontología estética no suelen percibir los dientes de forma aislada. La sonrisa es parte de un conjunto y por ello la armonía facial influye de manera directa y decisiva. Una dentadura técnicamente perfecta en tamaño y blancura puede verse artificial o extraña si no guarda proporción con la forma de la cara, los labios y la expresión del paciente.
El objetivo de un odontólogo estético no debe ser crear sonrisas idénticas para todos, sino diseñar dientes que se integren de forma natural en el rostro de cada persona. Por ejemplo, en la Clínica Dental Marien Morata Roig, en Valencia, sus diseños son cien por ciento personalizados. La idea es resaltar los rasgos faciales y que además se refleje el carácter del paciente.
Factores que se toman en cuenta
Para lograr que una sonrisa encaje perfectamente, especialistas analizan el rostro mediante fotografías y escáneres en tres dimensiones. Con este proceso se evalúan varios puntos clave. En general, un buen odontólogo tomará en cuenta los siguientes factores:
1.- La forma del rostro. Existe una relación geométrica entre la silueta de la cara y la forma de los dientes. Por ejemplo, en rostros ovalados se dice que armonizan mejor los dientes redondeados, mientras que en rostros cuadrados o angulares se buscan formas dentales más rectas y marcadas.
2.- Las líneas de referencia (línea bipupilar). El dentista traza una línea imaginaria horizontal que une las pupilas de los ojos. La línea de la sonrisa y el borde de los dientes delanteros deben ser completamente paralelos a ella para evitar que la boca se vea torcida.

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3.- La línea media facial. Se trata del eje vertical que divide el rostro en dos mitades perfectas (pasando por el centro de la frente, la nariz y el mentón). Los dos dientes centrales superiores deberían coincidir exactamente con esta línea para dar sensación de simetría.
4.- La dinámica de los labios. Un especialista capacitado evaluará cuánto labio se mueve al hablar y al sonreír de forma natural. Esto determina la “línea de la sonrisa” (alta, media o baja) para saber cuánta encía y cuánto diente debe quedar expuesto sin que se vea una sonrisa exagerada.
5.- Las proporciones de perfil (plano estético). Aquí se analiza la distancia de la nariz, los labios y la barbilla de perfil. Esto ayuda a decidir si los dientes delanteros deben posicionarse ligeramente más hacia adelante o hacia atrás para dar un soporte correcto al labio y evitar un perfil plano o demasiado hundido.
6.- El tono de la piel y los ojos. Este factor es vital para elegir el color del esmalte o de las carillas. Un color excesivamente blanco resalta de forma negativa en una piel muy morena, por lo que se buscan tonos con sub-matices naturales que aporten luminosidad a la mirada.
Resultados satisfactorios
Cuando se toma en cuenta la armonía facial para el diseño de sonrisa se garantiza un resultado natural. Es decir, se evita el “efecto dentadura postiza” o dientes tipo “teclas de piano”. Con ello la gente notará al paciente más favorecido, pero sin saber exactamente qué tratamiento se ha hecho.
Igualmente, es más probable el éxito del tratamiento dental a largo plazo. Esto ocurre porque al respetar la musculatura y la fisonomía propia del paciente, se garantiza que el diseño no interfiera con el habla, la masticación ni los gestos cotidianos. Finalmente, una sonrisa en armonía suaviza las facciones, rejuvenece el aspecto general del rostro y aporta una gran seguridad al paciente a la hora de relacionarse socialmente.
