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El reflujo y la acidez estomacal son problemas comunes y que generan gran malestar. Son varias las repercusiones de este mal a la salud en general y la dentadura no escapa a esta situación.

Odontólogos señalan que la acidez estomacal cuando es crónica deteriora gravemente los dientes. Esto ocurre porque los jugos gástricos que suben a la boca disuelven de forma irreversible los minerales del esmalte dental. Ocurre porque el pH de estos fluidos digestivos es sumamente bajo y agresivo. Por ello, al entrar en contacto frecuente con las piezas dentales, debilita la capa protectora externa y deja expuestas las zonas más profundas y blandas del diente.

Los ácidos estomacales producen una erosión química acelerada en las piezas dentales. Estos desgastan el grosor de los dientes, reducen su tamaño y modifican su forma original. Igualmente, produce sensibilidad extrema. Es decir, genera corrientazos o dolor agudo al consumir alimentos fríos, calientes, dulces o condimentados.

También es posible que el reflujo continuo genere un cambio en la coloración dental. En esos casos el diente pierde su blancura y adquiere un tono amarillento opaco al quedar expuesta la dentina. Además, acarrea una propensión a fracturas y caries. La razón es que la estructura dental se vuelve porosa, quebradiza y propensa a sufrir fisuras o picaduras bacterianas rápidas.

Causas principales del retorno ácido

Foto: Pexels.com

Son varias las causas que pueden llevar a padecer de reflujo gastroesofágico crónico (ERGE). La patología aparece cuando hay un mal funcionamiento de la válvula que conecta el esófago con el estómago, lo que permite el escape de fluidos hacia arriba. A menudo se origina en quienes sufren trastornos alimenticios recurrentes. Por ejemplo, condiciones médicas que cursan con vómitos voluntarios o involuntarios frecuentes, como la bulimia o las náuseas gestacionales severas.

Tener hábitos de alimentación deficientes también puede originar ERGE. Entre ellos las cenas muy copiosas justo antes de dormir o la ingesta desmedida de grasas, condimentos, picantes, café y cítricos.

El síndrome de boca seca (Xerostomía) igualmente es asociada al reflujo. Se da porque una baja producción de saliva priva a los dientes de su escudo amortiguador natural, lo que multiplica el daño del ácido. Además, la acidez puede provenir de efectos secundarios farmacológicos. Existen medicamentos que disminuyen la presión del esfínter esofágico o merman el flujo salival protector.

Recomendaciones indispensables de cuidado

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Para mitigar el daño y proteger la sonrisa mientras se trata el problema gástrico de raíz, profesionales de la salud oral recomiendan aplicar el siguiente protocolo:

  • No cepillarse de inmediato: Tras sufrir un episodio de acidez o vómito, el esmalte queda temporalmente blando. Frotarlo con cepillo lija los dientes microscópicamente. Se debe esperar entre 30 y 60 minutos.
  • Enjuague neutro urgente: Lavar la boca inmediatamente después del reflujo usando abundante agua pura o una mezcla de agua con una cucharadita de bicarbonato de sodio para neutralizar la acidez residual.
  • Estimular la saliva: Masticar chicles sin azúcar (preferiblemente con xilitol) para forzar la producción de saliva, la cual ayuda a equilibrar el pH bucal y remineralizar la zona.
  • Cambiar el tipo de cepillo: Utilizar cepillos con cerdas de consistencia extra-suave y aplicar técnicas de limpieza de barrido muy gentiles.
  • Productos con flúor o ACP: Emplear pastas dentales y colutorios recetados con altas concentraciones de flúor o fosfato de calcio amorfo (ACP) para endurecer el esmalte desgastado.
  • Cuidado con las comidas antes de dormir: Evitar acostarse inmediatamente tras ingerir alimentos. Se aconseja esperar un lapso mínimo de dos a tres horas y elevar un poco la cabecera de la cama.
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