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Cuando se piensa en rejuvenecer el rostro, la mente suele ir directo a los tratamientos de medicina estética o los retoques dermatológicos. Sin embargo, existe un factor estructural que determina la juventud de las facciones de forma drástica: la boca. Es por ello, que una visita al dentista puede hacer más por el aspecto físico que el mejor de los cosméticos.

¿Qué es el triángulo de la juventud?

Si dibujamos una línea imaginaria que vaya desde los pómulos hasta la barbilla, formamos un triángulo invertido. En un rostro joven, la base del triángulo está arriba (pómulos altos, mejillas firmes) y el vértice abajo (una mandíbula definida). Con el paso de los años, este triángulo se invierte debido a la gravedad y a la pérdida de soporte óseo y muscular.

En los adultos mayores el volumen del rostro cae hacia la mandíbula. Entonces, aparecen las líneas de marioneta y la cara adquiere un aspecto más cansado o envejecido. Es aquí cuando la odontología moderna juega un papel crucial. Los dientes y los maxilares son el “esqueleto” que sostiene los tejidos blandos de la cara (labios, mejillas y piel). Si el soporte falla por dentro, el exterior colapsa.

Envejecimiento dental

El desgaste natural, la pérdida de piezas o una mala alineación dental aceleran el envejecimiento facial de varias formas. Una de ellas es la pérdida de altura facial. Por ejemplo, con los años, los dientes se desgastan y se hacen más cortos. Esto reduce la distancia entre la nariz y la barbilla, lo que provoca que los labios se afinen y se hundan hacia dentro.

También, la dentadura puede provocar el hundimiento de las mejillas. Esto ocurre porque la falta de molares o premolares hace que las mejillas pierdan su apoyo interno. La situación da al rostro un aspecto demacrado.

Igualmente, los dientes desgastados contribuyen a la aparición de arrugas periorales pronunciadas. Es decir, al perder volumen dental, la piel alrededor de la boca se pliega con mayor facilidad lo que acentúa el famoso “código de barras” y el surco nasogeniano.

Los tres pilares para rejuvenecer el rostro desde la sonrisa

Foto: Pexels.com

La odontología estética actual no busca dientes artificialmente blancos o perfectos. La misión es devolver la armonía y el soporte perdido a través de tres tratamientos clave:

1-. Ortodoncia invisible: El lifting posicional

Alinear los dientes no solo mejora la mordida. Al recolocar las piezas dentales en su posición correcta, se expande de forma natural el arco de la sonrisa. Esto ensancha el soporte de las mejillas y los labios, suaviza las líneas de expresión y devuelve la simetría al triángulo facial.

2-. Carillas dentales: Recuperar el volumen perdido

Las carillas de porcelana permiten devolver a los dientes el tamaño, grosor y longitud que tenían en la juventud. Al darles un milímetro más de volumen hacia el frente, actúan como un soporte directo para el labio superior. Con ello, se alisan las arrugas de forma inmediata y natural.

3-. Rehabilitación con implantes: Freno al envejecimiento óseo

Cuando se pierde un diente, el hueso que lo sostenía comienza a reabsorberse. Esto altera la estructura de la mandíbula. Los implantes dentales detienen este proceso de degradación ósea. De esa manera, se mantiene la firmeza del tercio inferior del rostro y se evita el descolgamiento de la piel.

El secreto está en el enfoque integral

Los dentistas estéticos no solo miran los dientes, sino que analizan cómo interactúan con los labios, la sonrisa y las facciones en reposo. Recuperar una dentadura sana, alineada y con las dimensiones correctas es la forma más segura de rejuvenecer globalmente el rostro sin perder la expresividad natural.

Si nota que su rostro refleja más cansancio del que siente, el secreto podría estar en su sonrisa. En la Clínica Dental Marien Morata Roig, en Valencia, diseñaran un plan a su medida. Solo debe pedir cita aquí.

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