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La tecnología ha permitido grandes avances en la odontología estética. Uno de ellos es la impresión 3D de carillas en clínica (también conocida como sistema In-Office). Se trata de un proceso de última generación que permite diseñar, fabricar y colocar láminas estéticas personalizadas hasta en una única cita, lo que elimina tiempos de espera y los envíos a laboratorios externos.

A través de un flujo de trabajo 100% digital, el odontólogo asume el control total del tratamiento. En ese proceso se utiliza tecnologías de microestereolitografía (PµSL) e impresoras especializadas de alta presión. Con ellas, se confeccionan láminas de resinas híbridas nanocerámicas o cerámicas definitivas en cuestión de minutos.

¿Cómo funciona el flujo de trabajo en la consulta?

El procedimiento se realiza de forma directa y secuencial mientras el paciente se encuentra en la clínica. El primer paso es el escaneo intraoral. Es decir, se sustituyen los antiguos y molestos moldes de pasta por una cámara digital tridimensional que genera una réplica exacta de la boca en la pantalla.

El segundo paso es el diseño digital adaptado. Este se efectúa mediante softwares de diseño de sonrisa (CAD) potenciados con inteligencia artificial. Es aquí cuando el especialista dibuja la forma, el grosor y el tamaño ideal de cada carilla según las facciones del paciente.

Foto: Pexels.com

Una vez completados los pasos anteriores, es cuando se realiza la impresión de alta velocidad. El archivo digital se envía a una impresora 3D compacta ubicada en el propio consultorio. Estos equipos de última generación logran imprimir un juego de carillas en un rango de entre 5 y 15 minutos.

Finalmente, se ejecuta el post-procesado y la colocación. Es decir, la pieza impresa pasa por un rápido ciclo de lavado, pulido y curado lumínico para alcanzar su máxima resistencia. Luego, es cementada de forma definitiva en el diente.

Principales ventajas de esta técnica

Este sistema de impresión 3D de carillas transforma la experiencia del paciente y la dinámica del consultorio gracias a sus propiedades técnicas:

  • Espesores microscópicos (láminas ultrafinas): Se logran grosores extremos que bajan de los 100 a 200 micrones, asemejándose al grosor de una lente de contacto.
  • Tratamiento reversible y sin desgaste: Al ser tan delgadas, se adaptan a la superficie del diente sin necesidad de limar, tallar o desgastar el esmalte natural del paciente.
  • Ajuste de precisión milimétrica: La impresión aditiva capa por capa ofrece un sellado marginal de hasta 4 micras de precisión. Esto reduce drásticamente las filtraciones de alimentos o la aparición de caries bajo la carilla.
  • Resolución inmediata ante roturas: Si una carilla llega a fracturarse con los años, no hace falta repetir todo el proceso. Si ocurre, el dentista recupera el archivo digital guardado en el ordenador y reimprime una pieza idéntica de inmediato.
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