La incidencia de la caries severa en la población infantil es preocupante. Según datos oficiales de 2026, la caries severa de la primera infancia afecta al 16 % de los niños de entre 3 y 4 años. Así lo señala el Consejo General de Dentistas de España en su Libro Blanco, en el que además indica que esa cifra se eleva hasta el 31 % en los menores de 5 a 6 años.
Las mencionadas estadísticas indican que unos 242.000 menores en edad preescolar sufren las consecuencias de la agresiva caries en el país. En este contexto, un estudio podría ayudar a entender mejor la patología. Se trata de una investigación internacional liderada por la Universidad de Washington.
El estudio en suelo estadounidense descifró el mapa microbiológico de la caries severa de la primera infancia. Esta es una enfermedad agresiva que destruye los dientes de leche en lactantes y niños pequeños. La investigación aporta un cambio de paradigma en la odontopediatría al identificar los patógenos reales que ejecutan el daño en las fases más avanzadas de la infección.
Hasta la fecha, la comunidad científica apuntaba al Streptococcus mutans como la causa principal de la caries. Sin embargo, este nuevo análisis molecular demostró que dicha bacteria es activa solo en el inicio del proceso, sobre la superficie externa del esmalte.

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El verdadero motor de la destrucción dental
La aplicación de técnicas avanzadas de secuenciación de ARN celular desveló sorpresas. Estas se relacionan al el comportamiento de la placa bacteriana en las lesiones profundas de la dentina:
- Predominio absoluto: Las bacterias del género Lactobacillus, con una presencia destacada de Lactobacillus casei, son los microorganismos con mayor actividad metabólica en las cavidades severas.
- Inactividad inesperada: El Streptococcus mutans y otras especies habituales de la boca muestran un dinamismo muy bajo o nulo en las fases críticas de destrucción interna.
- Rol del moco: El microorganismo Rothia mucilaginosa también exhibe una alta actividad metabólica en estas lesiones infantiles, un hallazgo que amplía la lista de patógenos bajo sospecha.
El descubrimiento tiene implicaciones directas en la práctica clínica actual. Por ejemplo, los tratamientos preventivos tradicionales de la odontología infantil están diseñados de forma exclusiva contra el Streptococcus mutans. En este sentido, al conocer que el Lactobacillus casei es el verdadero ejecutor de la destrucción profunda, la industria farmacéutica y los dentistas podrán desarrollar nuevos enjuagues, pastas dentales y terapias dirigidas para neutralizar de forma específica a este grupo bacteriano, lo que evitará la pérdida prematura de los dientes en la infancia.
