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Los refrescos azucarados son malos para los dientes y eso es ampliamente conocido. Sin embargo, pocos saben que las bebidas gaseosas sin azúcar también afectan negativamente a la dentadura. Aunque no contienen sacarosa, su consumo habitual representa un riesgo importante para la salud bucodental.

La ausencia de calorías de las gaseosas no equivale a la ausencia de daños en la cavidad oral. El perjuicio que ocasionan estos refrescos se debe principalmente a sus componentes químicos y a sus propiedades físicas. Específicamente, la ciencia señala que las razones del mal son las siguientes:

  1. Elevada acidez. Estas bebidas contienen aditivos como el ácido fosfórico, el ácido cítrico y el ácido málico. Estos químicos reducen el pH de la boca de forma drástica.
  2. Erosión del esmalte. El entorno ácido ablanda y disuelve progresivamente los minerales de la capa externa del diente. Este desgaste es irreversible porque el esmalte no se regenera de forma natural.
  3. Efecto de la carbonatación. El gas de estas bebidas introduce ácido carbónico en la boca. Esto incrementa el potencial corrosivo del líquido sobre las piezas dentales.
  4. Aparición de sensibilidad. Al debilitarse la protección externa, la dentina queda expuesta al exterior. Esto produce dolores agudos ante alimentos fríos, calientes o dulces.
  5. Propensión a las caries. Aunque falte el azúcar común, un esmalte poroso y debilitado es más vulnerable a la colonización de bacterias patógenas.

Recomendaciones para proteger la dentadura

Foto: Pexels.com

Si se tiene el hábito de consumir bebidas gaseosas light o con azúcar lo ideal es abandonarlo. Sin embargo, si se consumen, es aconsejable seguir ciertas pautas para minimizar el impacto corrosivo.  Estas son:

  • Utilizar una pajita

Esto ayuda a dirigir el líquido hacia la parte posterior de la garganta. De este modo, se evita el contacto directo y prolongado con la superficie de los dientes delanteros.

  • No beber a sorbos lentos

Consumir la bebida rápidamente es preferible a tomarla poco a poco durante varias horas. Los sorbos constantes reinician continuamente el ataque ácido en la boca.

  • Enjuagar la boca con agua

Inmediatamente después de terminar el refresco, realice un enjuague con agua limpia. Esto ayuda a diluir los ácidos residuales y normaliza el pH oral con mayor rapidez.

  • Retrasar el cepillado dental

Espere al menos entre 30 y 60 minutos antes de lavarse los dientes. El esmalte queda temporalmente blando por el ácido; cepillarse de inmediato desgasta la pieza por fricción mecánica.

  • Masticar chicle sin azúcar

Optar por gomas de mascar con xilitol estimula la producción natural de saliva. La saliva es el mecanismo natural del cuerpo para neutralizar la acidez bucal.

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