Los refrescos azucarados son malos para los dientes y eso es ampliamente conocido. Sin embargo, pocos saben que las bebidas gaseosas sin azúcar también afectan negativamente a la dentadura. Aunque no contienen sacarosa, su consumo habitual representa un riesgo importante para la salud bucodental.
La ausencia de calorías de las gaseosas no equivale a la ausencia de daños en la cavidad oral. El perjuicio que ocasionan estos refrescos se debe principalmente a sus componentes químicos y a sus propiedades físicas. Específicamente, la ciencia señala que las razones del mal son las siguientes:
- Elevada acidez. Estas bebidas contienen aditivos como el ácido fosfórico, el ácido cítrico y el ácido málico. Estos químicos reducen el pH de la boca de forma drástica.
- Erosión del esmalte. El entorno ácido ablanda y disuelve progresivamente los minerales de la capa externa del diente. Este desgaste es irreversible porque el esmalte no se regenera de forma natural.
- Efecto de la carbonatación. El gas de estas bebidas introduce ácido carbónico en la boca. Esto incrementa el potencial corrosivo del líquido sobre las piezas dentales.
- Aparición de sensibilidad. Al debilitarse la protección externa, la dentina queda expuesta al exterior. Esto produce dolores agudos ante alimentos fríos, calientes o dulces.
- Propensión a las caries. Aunque falte el azúcar común, un esmalte poroso y debilitado es más vulnerable a la colonización de bacterias patógenas.
Recomendaciones para proteger la dentadura

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Si se tiene el hábito de consumir bebidas gaseosas light o con azúcar lo ideal es abandonarlo. Sin embargo, si se consumen, es aconsejable seguir ciertas pautas para minimizar el impacto corrosivo. Estas son:
- Utilizar una pajita
Esto ayuda a dirigir el líquido hacia la parte posterior de la garganta. De este modo, se evita el contacto directo y prolongado con la superficie de los dientes delanteros.
- No beber a sorbos lentos
Consumir la bebida rápidamente es preferible a tomarla poco a poco durante varias horas. Los sorbos constantes reinician continuamente el ataque ácido en la boca.
- Enjuagar la boca con agua
Inmediatamente después de terminar el refresco, realice un enjuague con agua limpia. Esto ayuda a diluir los ácidos residuales y normaliza el pH oral con mayor rapidez.
- Retrasar el cepillado dental
Espere al menos entre 30 y 60 minutos antes de lavarse los dientes. El esmalte queda temporalmente blando por el ácido; cepillarse de inmediato desgasta la pieza por fricción mecánica.
- Masticar chicle sin azúcar
Optar por gomas de mascar con xilitol estimula la producción natural de saliva. La saliva es el mecanismo natural del cuerpo para neutralizar la acidez bucal.
