El Colegio Profesional de Higienistas Dentales de Madrid publicó hace unas semanas un recurso gráfico para los españoles. Se trata de una infografía enfocada en la prevención y la detección precoz de patologías como el cáncer oral. Esta herramienta visual detalla las señales de alerta y proporciona una guía estructurada para que la población examine periódicamente en casa su cavidad bucal.
Los especialistas señalan que la autoexploración bucal es un hábito preventivo fundamental. El mismo facilita la detección temprana de anomalías, incluyendo lesiones precancerosas o tumores en etapas iniciales. Este autoexamen no sustituye las visitas periódicas al odontólogo, pero constituye una herramienta clave de vigilancia personal.
Elementos necesarios para la autoexploración
- Un espejo bien iluminado: Se requiere un espejo de baño o de mano en un área con excelente luz natural o artificial.
- Una linterna pequeña: Ayuda a visualizar las zonas más profundas de la cavidad oral, como la garganta y el paladar.
- Gasa limpia o pañuelo: Facilita la sujeción de la lengua para examinar sus bordes laterales sin que se deslice.
- Manos limpias: Es indispensable un lavado minucioso de manos con agua y jabón antes de iniciar el procedimiento.
¿Qué se debe buscar durante el examen?
Es importante identificar ciertas señales que pueden ser indicios de anomalías en la boca. Entre ellas están manchas blancas (leucoplasias), rojas (eritroplasias) o combinadas que no se desprendan al frotar. También, úlceras o llagas persistentes. Por ejemplo, heridas que no cicatrizan ni muestran mejoría después de 10 a 14 días.
Igualmente, será sospechoso el hallazgo de bultos o engrosamientos. Es decir, endurecimientos, masas o áreas elevadas inusuales en cualquier tejido blando. Además, no hay que obviar la presencia de dolor o adormecimiento. Zonas con pérdida de sensibilidad o molestias persistentes sin causa aparente.

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Guía paso a paso para el autoexamen
1.- Labios
Observe la parte externa con la boca cerrada. Luego, tire del labio superior hacia arriba y del inferior hacia abajo para examinar el color y la textura de la mucosa interna. Palpe la zona con los dedos en busca de nódulos.
2.- Mejillas (cara interna)
Introduzca uno o dos dedos para separar las mejillas hacia los lados. Revise visualmente el revestimiento interno de ambos lados. Luego, palpe suavemente el tejido para detectar áreas rígidas o rugosas.
3.- Encías
Recorra visualmente la encía superior e inferior. Hágalo tanto por la cara externa que da a los labios como por la interna que da hacia la lengua. Verifique que no existan protuberancias o cambios de coloración.
4.- Lengua (superficie y bordes)
Saque la lengua al máximo. Observe la parte superior en busca de alteraciones. Utilice la gasa limpia para sujetar la punta de la lengua y desplácela firmemente hacia el lado derecho y luego hacia el izquierdo para inspeccionar minuciosamente los bordes laterales.
5.- Suelo de la boca (zona sublingual)
Toque el paladar con la punta de la lengua. Examine visualmente la región que queda debajo de ella. Use el dedo índice para palpar el suelo de la boca, buscando bultos o asimetrías.
6.- Paladar y garganta
Incline la cabeza hacia atrás, abra la boca al máximo y emita el sonido «Ah» mientras se ayuda con la linterna. Inspeccione el paladar duro y el paladar blando. También, la úvula (campanilla) y las amígdalas.
7.- Cuello y mandíbula
Deslice los dedos con una presión moderada a lo largo del cuello. Igualmente, debajo de la mandíbula y alrededor de los músculos laterales. Durante el proceso puede detectar la presencia de ganglios inflamados o masas anormales.
