Datos del sector de la salud español señalan que son varias las patologías bucodentales que afectan a la población de la tercera edad. De ellas, la más común es la caries dental, especialmente la radicular. Otros males habituales son: la enfermedad periodontal, el edentulismo (pérdida de piezas dentarias), la xerostomía (boca seca) y las lesiones por prótesis desajustadas.
Informes de instituciones, como el del Consejo General de Dentistas de España, aseguran que las caries afectan de manera casi universal a los adultos mayores. Asimismo, cerca de 2,5 millones de personas mayores de 65 años padecen afecciones en las encías. También, una quinta parte experimenta una pérdida dental severa que impacta directamente en su capacidad de alimentación.
¿Por qué ocurren estos problemas?
Las causas detrás de las mencionadas afecciones no se deben al envejecimiento natural de los dientes, sino a una combinación de factores biológicos, médicos y sociales. Una de las razones son los efectos secundarios de medicamentos. Es decir, las enfermedades crónicas comunes en la vejez conllevan la ingesta de múltiples fármacos. Estos disminuyen la producción de saliva, eliminando la protección natural de la boca frente a los ácidos bacterianos.
La recesión de las encías es otro causal de los problemas dentales en la vejez. Ocurre porque con el tiempo, el tejido gingival tiende a retraerse. Esta situación deja expuesta la raíz del diente (dentina), una zona desprovista de esmalte que resulta altamente vulnerable a la caries radicular.
Adicionalmente, los adultos mayores sufren limitaciones en la higiene diaria. Por ejemplo, la pérdida de destreza manual debido a la artrosis o el deterioro cognitivo dificulta un cepillado óptimo y el uso del hilo dental.
Otro factor importante es la falta de renovación de prótesis. En este sentido, el uso prolongado de dentaduras postizas antiguas o que no han sido adaptadas a los cambios óseos de la mandíbula provoca rozaduras, úlceras e infecciones como la candidiasis.
Finalmente, destacan factores socioeconómicos. Es decir, existe una brecha en el acceso a la atención privada en España, lo que reduce la frecuencia de tratamientos preventivos en los sectores con menores ingresos.

Foto: Pexels.com
Recomendaciones para la prevención y el cuidado
Para mitigar el avance de estas dolencias y conservar una adecuada calidad de vida, se sugiere seguir las siguientes pautas:
1.- Higiene y estimulación biológica
- Adaptar las herramientas de limpieza: Emplear cepillos eléctricos o engrosar el mango de los manuales para facilitar el agarre si existe debilidad en las manos.
- Combatir la sequedad bucal: Consumir agua de manera constante a lo largo del día y utilizar enjuagues específicos o saliva artificial libre de alcohol.
- Estimular la salivación: Masticar chicles con xilitol si el odontólogo lo aprueba para favorecer la producción de flujo salival.
2.- Cuidado de aditamentos y prótesis
- Descanso de tejidos: Retirar las prótesis removibles durante las horas de sueño para permitir la oxigenación de la mucosa oral.
- Higienizar fuera de la boca: Limpiar las dentaduras diariamente con cepillos especiales y pastillas desinfectantes, evitando el uso de pastas dentales abrasivas.
3.- Control profesional y alimentación
- Visitas periódicas pautadas: Acudir a la clínica dental al menos dos veces al año para limpiezas profesionales y detección temprana de lesiones óseas o mucosas.
- Modificación de la dieta: Reducir el consumo de azúcares libres y priorizar alimentos blandos pero nutritivos si la masticación se encuentra comprometida.
