Skip to main content

Las carillas dentales son unas láminas muy finas que se pegan de forma permanente en la cara visible de los dientes para mejorar su aspecto. Funcionan como una especie de “funda frontal” o máscara que oculta los defectos de la pieza original sin necesidad de quitar el diente ni realizar tratamientos muy invasivos. Su uso se ha popularizado de tal manera que hasta los adolescentes desean tenerlas.

Sin embargo, existe una edad adecuada para colocar carillas. Expertos recomiendan emplearlas a partir de los 18 o 20 años de edad. La razón principal de este límite es que a esa edad el desarrollo óseo facial y la erupción de los dientes permanentes ya se han completado.

Colocar el mencionado tratamiento antes de tiempo puede provocar que, al crecer el hueso y moverse las encías, los márgenes de la carilla queden expuestos y afecten la estética. En el extremo opuesto, no existe una edad máxima. Cualquier adulto mayor puede optar por ellas si su boca está sana.

Razones para colocárselas

Foto: Pexels.com

El uso de carillas se justifica bajo propósitos estéticos y funcionales muy específicos. Uno de ellos es corregir imperfecciones de forma. Estas “fundas” solucionan problemas anatómicos como los dientes demasiado pequeños o puntiagudos.

También, las carillas se emplean para cerrar espacios. Con ellas se unen de manera visual los dientes separados (diastemas) sin recurrir a ortodoncia. Igualmente, sirven para cubrir manchas dentales severas. Su empleo oculta decoloraciones profundas (por tetraciclinas o fluorosis) que los blanqueamientos tradicionales no logran aclarar.

Además, suele indicarse carillas para reparar daños menores. Al colocarlas restauran de inmediato la apariencia de piezas desgastadas, astilladas o con fracturas leves en los bordes.

¿Cualquier persona puede usarlas?

No, las carillas dentales tienen contraindicaciones importantes. No se consideran aptas para personas que presenten las siguientes condiciones previas en su salud bucodental:

  • Pacientes con bruxismo activo: La presión extrema por apretar o rechinar los dientes rompe o despega las láminas.
  • Personas con apiñamiento severo: Si los dientes están muy torcidos, las carillas no corrigen el problema y se requiere ortodoncia previa.
  • Pacientes con caries o gingivitis: Cualquier infección o inflamación de encías activa debe curarse antes de colocar la estética.
  • Esmalte dental insuficiente: Si el diente natural está muy desgastado, la carilla no tendrá una superficie fuerte donde adherirse.
Abrir chat
Hola
¿En qué podemos ayudarte?