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La odontología avanza a grandes pasos de la mano con los avances tecnológicos globales. En este sentido, desde hace algunos años la colocación de implantes dentales a evolucionado en las técnicas para su ejecución. Tal es el caso de la cirugía guiada, que es un proceso digital que permite al dentista planificarla en un ordenador antes de operar al paciente.

Gracias a la mencionada tecnología, el cirujano sabe con exactitud milimétrica dónde, a qué profundidad y con qué inclinación debe colocar el implante. La técnica elimina la necesidad de improvisar o medir a ojo durante la intervención. Por ejemplo, en la Clínica Marien Morata Roig, en Valencia, son expertos en tratamientos de implantología dental, y ofrecen lo último en técnicas y tecnología para asegurar el bienestar y satisfacción del paciente.

¿En qué consiste el procedimiento?

Este avance tecnológico se desarrolla a través de tres pasos clave que combinan la informática con la práctica clínica. El primero de ellos es el estudio digital en 3D. Para ello, al paciente se le realiza un escáner de la boca (TAC dental) y una fotografía en tres dimensiones de su dentadura. Estos archivos se introducen en un software especializado que recrea una réplica exacta de los huesos y encías del paciente en la pantalla del ordenador.

Foto: Pexels.com

El siguiente paso es efectuar una cirugía virtual previa. Es decir, el dentista realiza una “operación de prueba” en el ordenador. De esta manera, coloca los implantes virtuales en las zonas donde el paciente tiene mejor calidad de hueso y se asegura de no tocar zonas peligrosas como los nervios o las raíces de los dientes vecinos.

Finalmente, se procede a la fabricación de la guía quirúrgica. Tras contar con el diseño aprobado, se envía la información a una impresora 3D para fabricar una plantilla plástica a medida que encaja perfectamente en la boca del paciente. Esta plantilla tiene unos pequeños anillos metálicos que sirven como “railes” para dirigir la broca del dentista exactamente al punto planificado.

Ventajas de la cirugía guiada

  • Máxima precisión y seguridad. Al estar todo calculado de antemano, se reduce casi a cero el riesgo de dañar estructuras anatómicas delicadas, como el nervio dentario o el seno maxilar.
  • Procedimiento sin puntos (cirugía mínimamente invasiva). En la mayoría de los casos, no hace falta cortar la encía con bisturí ni abrirla para ver el hueso. El implante se introduce directamente a través de los orificios de la guía, por lo que el paciente apenas sangra y rara vez necesita puntos de sutura.
  • Postoperatorio excelente. Al no haber cortes agresivos en los tejidos de la boca, la inflamación, el dolor y la aparición de hematomas disminuyen drásticamente al día siguiente de la intervención.
  • Menor tiempo en el sillón. La operación es mucho más rápida que una cirugía tradicional. El tiempo de intervención en la clínica se puede reducir hasta en un 50%.
  • Dientes en el mismo día (carga inmediata). Como el odontólogo sabe de antemano la posición exacta del implante, el laboratorio puede fabricar la corona (el diente provisional) antes de la operación. De este modo, el paciente puede salir de la clínica con sus dientes nuevos puestos el mismo día de la cirugía.
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